"España tiene el peor Gobierno en el momento más difícil"

Óscar Gálvez
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Cuca Gamarra (Logroño, 1974) fue alcaldesa de su ciudad entre 2011 y 2019 y ahora es portavoz del Grupo Popular en el Congreso. Es uno de los principales referentes del PP de Pablo Casado en su nueva hoja de ruta hacia el centro político

"España tiene el peor Gobierno en el momento más difícil" - Foto: Clara Larrea

No ha estado mucho tiempo de diputada de base, pero ¿qué grado de libertad piensa que ha tenido hasta ahora?
He tenido la libertad que tenemos todos los diputados que conformamos un grupo que se presenta con un programa electoral, que es el compromiso con nuestros ciudadanos. Pero todo aquello que como diputada he querido impulsar, he podido.  


Y ahora como portavoz, ¿cuál cree que puede ser la libertad que un diputado puede tener?
La que siempre tenemos.  El marco en el que se establecen las relaciones de los diputados dentro del grupo es el compromiso con nuestros votantes y nuestro programa. 


El voto en conciencia al margen de la disciplina de voto está contemplado en los estatutos de su partido. ¿Con qué asuntos lo ejercería usted?
Nosotros somos un partido que se rige por unos estatutos y, por tanto, en lo que permita el marco estatutario y la dirección del partido considere. 


¿Qué quiere que le distinga de Cayetana Álvarez de Toledo en su nueva responsabilidad? 
No me preocupa, creo que lo importante es el equipo, el grupo y el líder que tenemos, Pablo Casado. A mí lo que me ocupa y me preocupa es que el trabajo de todos sea el necesario para que la alternativa que representamos pueda gobernar España cuanto antes. 


Pero saber que tiene en su grupo a una diputada con un perfil tan propio y tan mediático y con una declaración de intenciones tan claramente de confrontación como la que ha formulado, ¿no les dificultará trasladar el mensaje que quieren? 
El PP en lo que está es en trabajar por y para los españoles. Esa es la única preocupación y única tarea que tenemos por delante. 


¿Durante este año usted se ha sentido cómoda en el grupo con el estilo de dirección?
Yo siempre me he sentido muy cómoda con la dirección del Grupo y del partido. En cada momento hay que trabajar por las necesidades que tiene España y ahora, por el momento político que atraviesa, que era imprevisible, se ha conformado otra dirección para afrontar otra tarea. 


Con los cambios que ha introducido, Casado reconoce implícitamente que el PP no estaba en la moderación. Desde fuera, como diputada de base, ¿no tenía la sensación de que se estaba perdiendo el tiempo compitiendo con Vox? 
No tiene nada que ver una cosa con la otra. Otra cosa son algunas afirmaciones que se hacen o lo que se quiera trasladar. La realidad es que estamos en un momento diferente, 2020 comenzó de una determinada manera y ahora mismo somos un país que afronta una crisis económica y una pandemia como nunca hemos tenido y ante la cual el presidente del partido es quien tiene la responsabilidad de buscar en cada momento los equipos que mejor puedan servir a los españoles. Y ha considerado que era oportuno buscar y apoyase en perfiles que eran más gestores, como el actual alcalde de Madrid, Ana Pastor con su amplia experiencia de Gobierno o yo como alcaldesa de Logroño, puestos con experiencia de gestión y de contacto con la sociedad. 


La moción de censura anunciada por Vox, ¿usted cree que se presentará?
De momento solo está anunciada, pero lo que sí sé es que es imposible que salga porque los números no dan. Para que salga tendrían que votar a favor Bildu y ERC y tengo claro que el bloque de la investidura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa sigue ahí. 


¿Pero ustedes tienen claro que no es una moción de censura contra Sánchez sino una iniciativa contra el PP?
Lo que tenemos claro es que a quien fortalece es a Sánchez y se están equivocando de adversario. Ni es el momento ni es posible numéricamente y quien va a salir fortalecido es el propio Sánchez. 


¿Las relaciones entre portavoces parlamentarios son tan tensas como las que mantienen sus líderes?   
Ni las que tienen los portavoces ni las de los líderes a veces son tan tensas como se proyectan hacia la opinión pública. 


¿Entonces por qué no hacen algo que impida que parezca lo que no es? 
A veces hay acuerdos a los que se llegan, pero tienen poca repercusión. Aunque en este caso no hay que obviar una estrategia de comunicación marcada por el equipo de Sánchez y de Moncloa que es buscar el enfrentamiento y la división constante. Y esa máquina de propaganda trabaja todos los días para lograr ese contexto. 


Entonces, si las relaciones parlamentarias son buenas y entre líderes no siempre es lo que parece, ¿por qué cada encuentro entre Sánchez y Casado es un fracaso? 
Porque hay un presidente del Gobierno que con esa maquinaria de propaganda fuerza un contexto de enfrentamiento porque cree que le favorece, como ya hizo con Mariano Rajoy, pero sin ninguna intención de llegar nunca  a un acuerdo con el PP, que él mismo ha reconocido sin rubor en medios de comunicación en el extranjero. Su nula voluntad lo confirma que el presidente no ha llamado en cinco meses al líder de la oposición. 


¿Qué le parece el nuevo Ciudadanos de Inés Arrimadas?
Bueno, que está buscando su sitio.


¿Si apoya a Sánchez les beneficia a ustedes?  
No me gusta ver la política en claves de beneficio partidista, no podemos ver las cosas desde el tacticismo. Pero está clara la conclusión de la última ronda de consultas de Sánchez y no creo que la reactivación de la mesa de negociación del PSOE y Podemos con Esquerra sea algo que Ciudadanos respalde. 


Ciudadanos supuso para el PP una merma importante de votos en su día. Si la fórmula de España Suma se alejase, ¿qué pueden hacer ustedes por atraer a sus votantes? 
El PP en lo que trabaja todos los días es en sumar España y ese sumar es ampliar nuestra base electoral. Somos muy conscientes de que lideramos la alternativa, pero para que sea posible es necesario que seamos capaces de aglutinar el centro derecha, es la última alternativa a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Estamos trabajando en esa línea y creo que con buenos resultados porque los estudios dicen que quienes optaron por otras opciones hoy lo harían por el PP. Pero mientras el centro derecha esté dividido será difícil, por no decir imposible, que Sánchez salga de La Moncloa. 


Haga un ejercicio de memoria histórica. Aunque la transición le pilló en la infancia no hay duda de que la conoce perfectamente. ¿Por qué la política se ha degradado tanto? ¿O no tiene usted esa impresión?
A ver, una de las causas de ese clima que puede llevar a pensar que se ha degradado es el ejercicio intencionado de la extrema izquierda que representa Podemos de querer reescribir la Transición. Para millones de españoles fue el ejemplo de la buena política, dignificando la Transición se dignifica una buena manera de hacer política. Con lo que hace Podemos se ataca una actividad que creo que tiene una nobleza extraordinaria y que es un servicio público. 


¿A quién le gustaría parecerse de aquel elenco de políticos?
En esa época hubo grandísimos políticos de una proyección incuestionable, aunque creo que cada uno tiene que ser uno mismo. No obstante, he tenido la suerte de trabajar con uno de ellos, José María Gil-Albert y por tanto recuerdo muy bien todas sus lecciones. 


La pandemia, con todas sus derivadas, ¿no cree que es un escenario para la historia tan importante como aquella época y que requiere de una altura de miras que no existe? 
Esta pandemia es algo inédito en nuestra vida y por tanto nos va a marcar, porque va a haber un antes y un después en la manera de afrontar muchísimas cosas. Hay cosas que han funcionado y otras que no, pero también es cierto que en los últimos días se está produciendo una politización de la pandemia por el PSOE y el Gobierno en lugar de asumir responsabilidades. Esta pandemia nos permite medirnos en términos de país a otros y vemos que con el mismo virus tenemos los peores datos en todo, desde los sanitarios a los económicos. Mientras Francia, Italia y Portugal lo han hecho mejor habría que preguntarse por qué los españoles sufrimos unas consecuencias tan nefastas. Por eso, la respuesta a lo que me plantea en la pregunta es que en vez de tener un Gobierno que lidera lo que vemos es un Gobierno que ataca a las comunidades autónomas, que politiza el virus y que las ha dejado a su suerte en muchos asuntos, como en la vuelta al cole. 


Sánchez pide al PP apoyo a los Presupuestos, pero Casado lo descarta sin ni siquiera conocerlos, solo dando por hecho que con Podemos no pueden ser buenos. 
Usted lo ha dicho, son unos presupuestos que no conocemos. Que se nos pida que apoyemos algo que no conocemos es inaudito. A parte, nosotros somos la oposición, la alternativa; nunca la oposición ha apoyado unos presupuestos del Gobierno. Y además es que no nos necesita. Tiene sus socios, con los que pacta constantemente. Que el PP apoye unos Presupuestos que no conocemos, que respaldan políticas de Sánchez y de Iglesias, y por tanto comunistas, en las que no creemos, evidentemente no es posible. Tenemos un camino para España que es totalmente distinto al que plantea el Gobierno y por tanto no podemos estar ahí. 


Si el independentismo retirase su apoyo al Gobierno, la posición de su grupo parlamentario sería decisiva. 
El independentismo, sin conocer los Presupuestos, ya tiene lo que quería para apoyarlos, la mesa de diálogo que le exigían sobre Cataluña.  


¿Le ofrecería el PP su apoyo a Sánchez a unos Presupuestos que les valgan a ustedes si con ello no tuvieran que pactar con nacionalistas cosas que no benefician a España?
Pero es que Sánchez ya ha pactado con ellos, los Presupuestos son el instrumento para desarrollar las políticas y una cosa no se puede desligar de la otra, de las políticas que Sánchez impulsa cada día. No podemos hacer creer a los españoles que es posible romper ese bloque con los que todos los días llegan a acuerdos desde la moción de censura por la sencilla razón de que no es verdad. Sánchez ha pactado siempre únicamente con quien quiere pactar. Solo se podrá cambiar en las próximas elecciones, con los votos suficientes para que Pablo Casado esté en La Moncloa, ese es el camino y cualquier otra hipótesis es falsa.

 
¿Le gustaría que esas elecciones fueran pronto o cuando tocan?
Evidentemente a mí me gustaría que fueran pronto, porque los españoles estamos padeciendo el peor Gobierno que tiene España en el momento más difícil. Cuanto antes, mejor. 


¿Qué iría mejor si Pablo Casado fuese hoy presidente?
Iría muchísimo mejor la vuelta al cole y la organización en materia sanitaria, por ejemplo. Somos un partido que ya tiene equipos, hemos afrontado en otras ocasiones distintas crisis sanitarias y también económicas, aunque no de la envergadura de esta. Pero tenemos capital político, buenos gestores que estaríamos afrontando la pandemia desde una asunción de la responsabilidad muy diferente, como lo hacen otros presidentes de Europa, liderando de manera coordinada la vuelta al cole, hablando de políticas económicas totalmente distintas a las que quiere tomar muy equivocadamente el Gobierno de España. Por ejemplo, en Francia ya se plantea una bajada de impuestos para reactivar la actividad económica, ese es el camino junto a otros factores como la flexibilidad laboral y todo en el marco del diálogo social. Nosotros somos capaces de levantar esta situación, lo hemos demostrado ya en dos ocasiones y estamos dispuestos a volverlo a hacer. 


Por cierto, ¿qué sensaciones le da la negociación de la fusión entre Bankia y CaixaBank?
Es una buena noticia, lo que pedimos es la máxima transparencia. 


Imagine a Casado de presidente teniendo que recurrir al apoyo parlamentario de Vox. ¿Sería algo parecido a lo que vive Sánchez con Iglesias? La dependencia del enemigo íntimo…
Cada partido es totalmente diferente y nosotros aspiramos a gobernar, lógicamente, en solitario. Lo que no se puede permitir es lo que está permitiendo Pedro Sánchez con Podemos por el simple hecho de que nada le importe. Una desestabilización económica, institucional y política del país porque dentro del Gobierno ha decidido que haya un partido que viene a desestabilizar el marco constitucional, que ataca al judicial, a los medios de comunicación, a la monarquía parlamentaria… La incertidumbre que genera en todas las esferas no es un elemento que no tenga precio; muy al contrario, tiene un precio enorme en todo, desde lo económico, con repercusión en las familias, a lo institucional. Y estamos hablando de un partido que está imputado por presuntos delitos de financiación ilegal. Esto es lo que hay en el Gobierno de España y lo que entre todos tenemos que cambiar.