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"Nunca me he avergonzado de la etiqueta de autor juvenil"

Galena Koleva (SPC)
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"Nunca me he avergonzado de la etiqueta de autor juvenil" - Foto: Carlos Ruiz B.k.

No es la primera vez que Blue Jeans explora el género del thriller. Ya lo hizo de manera excepcional con la trilogía de La chica invisible y El campamento. Ahora vuelve a repetir la fórmula de intriga, muertes e investigaciones con Los crímenes de Chopin (Planeta), una novela que sumerge a los lectores en una frenética historia de robos y asesinatos en la que se ve envuelto un joven polaco. 

Eso sí, el autor no se olvida de los corazoncitos de toda la vida, los mismos que le auparon a lo más alto de la literatura juvenil, conquistando a más de dos millones de personas. Todo ello en un escenario lleno de simbolismo, su Sevilla natal. 

Han pasado 13 años de Canciones para Paula, su primer libro. Desde entonces, Blue Jeans es sinónimo de éxito. ¿Cómo lo lleva?

Para mí, terminar la primera novela ya fue un éxito. No tenía ni idea de que me iban a publicar y mucho menos de todo lo que ha venido.

Tampoco echo la vista mucho para atrás. Estoy tan pendiente de lo que tengo que hacer que eso de mirar si he tenido éxito o si una novela funciona no es algo muy relevante, sino el ir haciéndolo lo mejor posible, intentar llegar a los lectores y buscar buenas historias.

Lo que está claro es que hay mucho trabajo detrás. Es su novela número 15... Más de una por año. ¿No le resulta agotador?

Tengo la suerte de que me dedico a lo que me gusta y me siento una persona afortunada, porque ¿cuántos quisieran vivir de sus libros? 

Trabajar es agotador. Escribir requiere muchas horas de ordenador, solo y encerrado en un despacho. También está la gira de firmas, estar pendiente de las redes sociales... Ahora hay muchas más cosas que hacer, pero yo me divierto mucho con lo que hago y soy un afortunado por poder dedicarme plena y exclusivamente a escribir. ¿Quién me lo iba a decir hace 12 o 13 años?

Encerrado en un despacho que la pandemia le obligó a trasladar a su casa. Antes se le podía ver en el famoso Starbucks de la plaza de Callao, ¿sigue escribiendo allí?

Lo cerraron coincidiendo con el inicio de la pandemia. Los dos últimos libros los he escrito en casa, y no es que me haya acostumbrado, porque sigo prefiriendo salir a escribir fuera, pero he conseguido superar un reto, que era estar en habitación encerrado y sin ruido. Yo necesito el bullicio y murmullo de las cafeterías, me acostumbré a eso. Ahora, cuando llegue la hora de hacer el siguiente libro, quizá me busque un sitio cerca de casa. 

Empezó con la novela romántica, pero ya se ha asentado en el thriller. Su último título tiene un poco de ambos géneros. ¿Con cuál se siente más cómodo?

Con lo que estoy escribiendo ahora me siento muy cómodo, pero también lo estaba con las novelas de corazoncitos. No me gusta llamarlas románticas porque he tocado muchos temas: trastornos de conducta alimentaria, bullying, identidad sexual... Siempre he tenido la etiqueta de autor juvenil y romántico. Nunca me he avergonzado, pero no me sentía reflejado del todo. 

Ahora me siento muy a gusto con las investigaciones, los asesinatos y el misterio, pero en Los crímenes de Chopin tampoco he querido alejarme de lo juvenil. A mí lo que me gusta es escribir y creo que cada historia ha tenido su momento. De momento, voy a seguir haciendo esto, por lo menos, hasta el siguiente libro. Ya veremos qué pasa luego.

¿Es posible convertirse en lector y detective al mismo tiempo?

Sí. Yo leo a Agatha Christie desde los 11-12 años y lo que me gustaba era intentar descubrir quién era el asesino antes de que el escritor me lo contase. Es lo que pretendo con estos últimos libros. Se trata de un juego mental entre el lector y yo para ver quién gana. 

¿Cuál es la clave para que no se pille al asesino en las primeras páginas?

Es complicado. Hay que dejar pistas falsas, reservarse información hasta las últimas  o ir dejando alguna señal sin que se note mucho. Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero hay gente que es muy espabilada y que te destroza todo. 

En los libros que he hecho hasta ahora siempre hay varios giros, aunque sepas quién es el culpable. Y eso creo que también es importante, que los últimos giros sorprendan.

Mientras mi ilusión permanezca, habrá Blue Jeans para rato"

Y para eso, hace falta tener todo hilado desde el principio...

Aunque suene mal, para planear un crimen tienes que tener todo muy atado. Me gusta mucho improvisar, pero lo hago más en el tema del personaje y lo que va ocurriendo en las tramas secundarias. El eje principal tiene que quedar muy claro, incluso antes de ponerte a escribir. Para eso, tengo una pizarra donde hago diagramas, líneas temporales, decido quién muere, cómo son los sospechosos... Y lo voy modificando conforme va avanzando la historia.

Los entresijos de una investigación criminal son muy amplios y complejos. ¿Cómo se ha documentado?

En el tema policial, judicial y forense no puedes meter la pata, tienes que tener las cosas muy claras y no puedes salirte de ciertas cosas. Tienes que saber qué cargo tiene cada miembro de ese cuerpo o cómo funciona un cuartel. Tengo la suerte de que mi padre, ahora jubilado, era procurador de los tribunales y para La chica invisible, entre él y mi madre, hablamos muchísimas horas de estos temas. Está todo muy trabajado. Me he informado también mucho a través de internet. 

No toco el tema profundamente en mis libros, porque me interesa tratar más el pensamiento y sentimiento de los personajes, pero no hay que dejar de lado cómo funciona una investigación policial.

Al final del libro menciona que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero una de sus protagonistas, Celia, también busca su hueco como escritora. ¿Hay algo de Blue Jeans en ella?

Como Celia, yo también quería ser escritor. Al principio cuesta mucho, es muy difícil hacerte un hueco en el mundo de los libros y no todo el mundo tiene esa oportunidad como tuve yo en su día. A ella le pasa un poco igual, le gustaría ser escritora pero, salvo la amiga que pone sus libros en su papelería, no ha tenido mucha ayuda, como les ha pasado a muchos escritores.

También conoce de primera mano el mundo de la prensa...

El periodismo lo conozco por la carrera y por lo que no llegué a trabajar en él. El otro día me preguntaron por qué hablo mal de la prensa. No es que hable mal, al contrario, tengo muchos amigos y respeto mucho la profesión, lo que pasa que hay noticias, como pasa en Los crímenes de Chopin, en las que se exagera el sensacionalismo. Todo eso siempre me ha llamado la atención: el periodista jugando a ser policía. Lo que no quiere decir que toda la prensa sea así, evidentemente. 

Sus lectores están acostumbrados a sus personajes juveniles, pero en esta ocasión, también da más protagonismo a los adultos. ¿Qué aporta este nuevo enfoque?

Ya lo hice en La chica invisible con los padres de Julia, aunque no tenían capítulos sobre el sentimiento y pensamiento del personaje. Las novelas que escribo son cada vez más crossover, es decir, tienen más importancia los adultos, pero no me quiero alejar de lo juvenil. Esta novela, tal y como la planteé, necesitaba la voz de Celia, la detective privado. Ha sido un personaje necesario.

Y también está Blanca, la periodista a la que filtran la información sobre los crímenes.

Blanca es un personaje intermedio, entre lo juvenil y el mundo adulto. Trabaja en la redacción de un periódico pero no se aleja de ese toque primerizo de una chica que acaba de terminar la carrera y que se va encontrando con cómo funcionan los medios, teniendo todavía a sus padres protectores.

Ambos personajes (Celia y Blanca) le vienen muy bien a la novela, porque se necesitan personajes de otro tipo. Ellas le dan ese toque de credibilidad y realidad.

Mozart, Beethoven, Vivaldi… ¿Por qué Chopin?

Pues porque salió así, la verdad. El título es lo primero que tengo siempre cuando empiezo la novela y este llegó de la manera más extraña. Yo duermo muy mal y en pandemia, peor, por lo que mi pareja y yo intentamos dormir con música clásica y tranquila. 

Un día, estaba desvelado y no recuerdo ni lo que sonaba, pero me vino a la mente la frase Los crímenes de Chopin. Así, sin más. Entonces, pensé que era un buen título para una novela. A partir de ahí, estuve investigando, leyendo sobre el autor y me cuadró bastante con la historia y todo lo que me iba apareciendo en la mente.

Respeto mucho el periodismo, pero a veces se exagera mucho el sensacionalismo"

¿Y en qué momento encaja todo eso con Sevilla?

Después de 14 novelas escribiendo en otros sitios, ya era hora. Creo que esta historia de robos y enigmas me cuadraba perfectamente con Sevilla, el barrio de Santa Cruz, y algunos personajes, como el ciego que aparece. Y me apetecía. También me ha servido para recrear esa Sevilla que yo tenía de niño, cuando iba a ver a mis abuelos, y creo que ha quedado algo bonito. Espero que quien sea de Sevilla se sienta bien cuando lea el libro. Y al que no haya estado nunca, como la gente de Latinoamérica, le sirva cuando venga a España para hacer el recorrido que hago.

La juventud está en constante cambio, y más en los tiempos que corren. ¿Cómo consigue mantenerse al día con todas las novedades?

Estando pendiente. Esto no tiene más secreto que ver las series que ven los chicos, utilizar las redes sociales que van apareciendo o mirar qué palabras nuevas incorporan. Es de lo que me tengo que documentar. Cuando tengo dudas, lo pregunto en las redes. Allí los chavales son libros abiertos y van contando prácticamente todo lo que van viviendo. 

Está preparando una nueva novela pero también tiene entre manos el rodaje de dos proyectos. ¿Es pronto para afirmar que Chopin llegará a las pantallas?

No es que sea pronto, es que sería un milagro. Es muy difícil que una productora apueste por un libro juvenil español, aunque con las nuevas plataformas está pasando más. 

El proyecto de La chica invisible ya se está rodando y va muy bien. Y con El campamento estamos muy contentos porque ha comprado los derechos audiovisuales una productora inglesa para hacer una serie internacional. Hay que ir poquito a poco. Si con el paso del tiempo, alguien quiere también Los crímenes de Chopin, yo encantado porque es alargar la vida de los libros y que más gente te conozca.

También hay material para convertir el libro en otra trilogía...

Puede convertirse en muchas cosas pero, de momento, es un libro. Quiero que el lector conciba la historia como una sola novela. Ya veremos qué pasa en un tiempo.

Novelas de corazoncitos, thriller juvenil... ¿Algún otro género en el tintero?

Tengo la suerte de que la editorial confía mucho en mí y me deja hacer lo que crea oportuno. Nunca me han dicho: 'Paco, tienes que escribir esto o aquello'. Ahora estoy centrado en esta novela y en los proyectos audiovisuales, pero en el momento tendré que tomar decisiones. Si la gente esta cómoda con lo que estoy haciendo, no tengo ningún inconveniente en seguir. 

Creo que me queda mucho por aprender y escribir, pero no hay nada que me haya quedado con las ganas de hacer. Hay que vivir mucho el día a día, ir libro a libro. Ya veremos qué pasa con el siguiente.

Lo que está claro es que hay Blue Jeans para rato.

Por lo menos, no me he cansado de mí, que eso también es importante. Escribir es algo muy complejo y tienes que sentirte bien con lo que haces. De momento, sigo muy ilusionado, se me nota al hablar de cada libro. Mientras esa ilusión permanezca, habrá Blue Jeans para rato.