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Ocho años ciñendo la corona

G.F. (SPC)
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Felipe VI, que fue proclamado como nuevo Rey de España el 19 de junio de 2014, cogió el testigo de su padre Don Juan Carlos con un deber irrenunciable para él: "Encarno una Monarquía renovada para un tiempo nuevo"

Felipe VI saluda a las miles de personas que le aclamaron como Rey en el recorrido por las calles de Madrid en un descapotable. - Foto: EFE

Quienes lo conocen y tratan de cerca describen a Felipe VI como una persona con un formidable sentido de la responsabilidad. Quiere ser visto como un digno Rey de España, merecedor sin ningún atisbo de duda de la Corona que se ciñó hace ahora ocho años. Por eso la integridad, personal y profesional, es el patrón que marca el rumbo de su Reinado, ese camino que inició un día como hoy de 2014. 

Sereno, ordenado y reflexivo son otros valores que adornan la personalidad de un Monarca que desde el primer día de trabajo en el palacio de la Zarzuela puso especial empeño en poner a la Casa Real a la altura del siglo XXI, en definitiva a darle nuevos aires a la Monarquía española. Lo reconoció él mismo en su discurso de proclamación «Desde hoy encarno una Monarquía renovada para un tiempo nuevo», lanzó a modo de compromiso aquel 19 de junio de 2014. Una frase cargada de un profundo sentido de la obligación hacia el cargo como se ha visto hasta la fecha.

 «Tiene muy claro cuál es su papel: qué puede y qué no puede hacer. Y si no lo sabe, pregunta. Don Felipe no da saltos al vacío. Entiende su papel moderador no como una interferencia en el juego político, sino como la capacidad de poner aceite en los engranajes del Estado», detalla muy gráficamente uno de sus colaboradores.

Por eso, el texto que leyó ante los poderes del Estado como nuevo Rey en aquella jornada, tenía que reflejar su alma. De lo contrario, se quedaría cojo. Tal vez fueron las palabras más meditadas de su vida. Y también una oportunidad única de dar a conocer cómo era él, tras años de mutismo a la sombra de un padre que había reinado durante más de tres décadas y al que siempre se le recordará como el gran impulsor de la llegada de la democracia.

Para Felipe de Borbón, ese discurso del día 19 fue su declaración de principios, su libro de estilo, trasladando aquí un concepto periodístico. Alumbraba su forma de ver el mundo y su oficio. Su compromiso con la sociedad, su sólida comprensión de España y su convicción de construir una Monarquía más transparente y cercana. 

Fue un texto escrito desde su yo más profundo con el que quiso dar su barniz más personal a su coronación. Un acto que arrancó apenas pasados unos minutos de las diez y media, cuando Don Felipe y Doña Letizia entraron por la Puerta de los Leones en el Congreso de los Diputados. Detrás de ellos lo hicieron autoridades de entonces como el presidente del Congreso, Jesús Posada; el presidente del Senado, Pío García Escudero y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

A las 10.40 horas, Felipe de Borbón prestaba juramento como nuevo Rey de España, con el nombre de Felipe VI, en presencia de la ya Reina Letizia, y de sus dos hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Tras prestar juramento, el presidente del Congreso, Jesús Posada, pronunció un «¡Viva el Rey!», a lo que las 700 personas que se encontraban en el Palacio de las Cortes respondieron con un fragoroso «¡Viva!».

Luego llegaría su histórico discurso. «Inicio mi reinado con una profunda emoción por el honor que supone asumir la Corona, consciente de la responsabilidad que comporta y con la mayor esperanza en el futuro de España», fue su frase inicial.

Tras el acto oficial vino el contacto con la calle con el recorrido por Madrid en el Rolls Royce Phantom descapotable, mientras era aclamado por decenas de miles de personas. Y, como colofón, la emblemática foto de familia en el balcón del Palacio Real saludando a la multitud allí congregada.

Curiosidades de la primera recepción de los Reyes

Tras la proclamación, Felipe VI y Doña Letizia comenzaron a ejercer como nuevos Reyes ofreciendo una colorida y multitudinaria recepción en el Palacio de Oriente a 2.000 invitados, en una amplia representación de todos los estamentos de la sociedad civil española y sin la presencia de invitados internacionales o de miembros de otras Casas Reales europeas.

Periodistas como Luis del Olmo, cantantes como David Bisbal o Alejandro Sanz, toreros, el humorista José Mota, la actriz Ana Duato o destacados nombres del deporte como Pau Gasol, fueron solo algunas de los reconocidos nombres a los que agasajaron los Monarcas en su deseo de reunir a una «muestra muy amplia» de la España de su tiempo.

Se mostraron cariñosos y afectuosos con todos los asistentes, a los que saludaron uno por uno dedicándoles una afable sonrisa, un sentido apretón de manos o incluso un comentario cercano. Durante el largo besamanos, la Reina Letizia demostró que es una persona muy detallista al utilizar la lengua de signos con la presidenta de la Confederación de Personas Sordas. 

«Encarno una Monarquía renovada para un tiempo nuevo». Lo recalcó Felipe VI en su primer discurso y esos aires nuevos con un sello propio se reflejaron también en que los Reyes de España transmitieron a través de un tuit su agradecimiento «al esfuerzo de todas las personas que han hecho posible este día», el de la proclamación.

Una jornada que también tuvo como hecho diferencial los cientos de objetos -tazas, llaveros, pins magnéticos, postales, camisetas- que se vendieron con la imagen de los Reyes... el merchandising de los nuevos tiempos también presente.