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Los golpistas se afianzan en Guinea-Conakri

EFE
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La toma del poder anticonstitucional por parte de la junta militar ha sido condenada por gran parte de la comunidad internacional, que amenaza con aplicar sanciones externas y que contradice al júbilo vivido en el país tras el control del Ejército

Los golpistas se afianzan en Guinea-Conakri - Foto: STR

La junta militar surgida del golpe de Estado del pasado domingo en Guinea-Conakri siguió este martes afianzándose en el poder tras obtener el apoyo de la oposición, pese al riesgo de sanciones que aún pueden imponer organizaciones internacionales.

El líder de la oposición, Cellou Dalein Diallo, ofreció a los golpistas, que hace dos días derrocaron al presidente Alpha Condé y disolvieron la Constitución y el Gobierno, el "apoyo" de su partido para construir una "democracia apaciguada".

Según publicó hoy el medio local Guinée 7, Diallo coincidió con los principios de la declaración de toma del poder de los militares, integrados en el Comité Nacional de la Agrupación y el Desarrollo (CNRD, por sus siglas en francés) y liderados por el coronel Mamady Doumbouya, nuevo hombre fuerte de esta nación de África occidental.

"Los motivos que fundaron su acción salvadora y su objetivo se entremezclan con las aspiraciones de la ANAD (siglas de su partido, Alianza Nacional para la Alternancia Democrática), que son la reunificación de nuestra nación, la refundación de nuestro Estado, la lucha contra la corrupción y la impunidad", dijo el líder opositor a última hora del lunes en una comparecencia pública.

Diallo, según Guinée 7, exhortó a los golpistas a priorizar las "instituciones legítimas capaces de llevar a cabo reformas que puedan conducir rápidamente al país a la reconciliación nacional y a la instauración del Estado de derecho".

Condé, de 83 años y que dirigía Guinea desde 2010, fue derrocado y detenido este domingo por miembros del Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército liderados por Doumbouya, quien justificó el golpe como una acción para crear las condiciones de un Estado de derecho.

El coronel prometió "una consulta global para describir las principales líneas de la transición".

En un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter, Doumbouya reiteró hoy que "esta transición se pondrá bajo el signo de la esperanza y de una Nueva Guinea reconciliada consigo misma, con todos sus hijos. Esto será posible con la colaboración de todos".

El opositor Partido Democrático de Guinea-Agrupación Democrática Africano (PDG-RDA, en sus siglas francesas), que lideró el primer presidente del país, Ahmed Sékou Touré (1958-1984), también respaldó hoy "los ideales de paz y desarrollo propugnados por el CNRD".

En un comunicado, el PDG-RDA acogió "con satisfacción el espíritu del rápido establecimiento de una transición pacífica y la formación de un Gobierno de unidad nacional que trabajará en el proceso de transición responsable".

 

Amenaza de sanciones internacionales

Pese a esos apoyos, la junta militar, cuyo golpe ha sido condenado por gran parte de la comunidad internacional, se expone a sufrir sanciones de organizaciones como la Unión Africana (UA) o la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que suelen imponer esos castigos contra tomas del poder anticonstitucionales.

La UA ya avisó el mismo día del golpe de que tomará "las medidas apropiadas dadas las circunstancias", mientras que la CEDEAO demandó el "retorno al orden constitucional bajo pena de sanciones".

Medios guineanos señalaron hoy que este mismo miércoles podría pronunciarse al respecto la CEDEAO, bloque regional al que pertenece Guinea-Conakri, y que la AU podría hacer lo propio al día siguiente, el jueves.

Con todo, el líder de la junta parece tener el favor de la calle, a tenor de las escenas de júbilo vividas desde el domingo en la capital guineana, Conakri, que se repitieron hoy en Kankan, tercera ciudad del país (este).

"¡Doumbouya, presidente!", gritaron hoy en Kankan varios centenares de jóvenes que salieron a las calles de la comuna urbana de Kankan, un hecho simbólico al producirse en el tradicional bastión del caído presidente Condé.

"Estamos muy contentos. Ahora tenemos nuestro destino en la mano. Ya no queremos alterar la Constitución. Se acabó. Somos libres", comentó unos de los manifestantes, Souleymane Sacko, citado por el medio local Guinée News.

El pasado 18 de octubre, Guinea-Conakri había celebrado unos comicios presidenciales en los que Condé se presentó a un controvertido tercer mandato, no permitido en principio por la Constitución, tras celebrar un referéndum en marzo de 2020 para cambiar de Carta Magna, aprobado con un 91,5 % de votos a favor.

Según algunos observadores, ese cambio forzado, que provocó violentas y protestas con víctimas, hizo al presidente vulnerable a una intentona golpista.