Más sombras que luces

Roberto Morales (EFE)
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El Madrid de las dos últimas semanas está lleno de incógnitas, ya que es capaz de ganar al Barça, remontar dos goles al 'Gladbach' y hacer el ridículo ante el Cádiz y el Shakhtar

El entrenador merengue, Zinedine Zidane, parecía que había levantado el vuelo después del contundente triunfo en el Camp Nou. - Foto: SASCHA STEINBACH

El Real Madrid se vio el pasado martes en Alemania al borde del precipicio, con dos goles de desventaja a falta de cuatro minutos para el final, sin saber sacar partido de su mejoría futbolística, lastrado por la falta de gol, pero resucitado a base de carácter de unos jugadores que lo ganaron todo y no pierden la esperanza de volver a reinar en Europa con el regreso de Hazard.
No obstante, dejó síntomas preocupantes un equipo vulnerable desde la posesión. Es víctima de su falta de efectividad en los últimos metros, sin una figura rematadora ni balones precisos al ‘nueve’, y la desesperación que generan 13 remates en la primera parte sin que ninguno provocase un peligro real a la portería del Borussia Mönchengladbach. Esa búsqueda de soluciones continuas y variantes a la ausencia de un punta matador, estira el bloque hacia arriba y queda desprotegido atrás. Un total de 21 tiros para lograr dos tantos salvadores con balones colgados a la desesperada al área. El balance defensivo es insostenible en Champions: cinco goles encajados en dos partidos.
Asimismo, se le achacó falta de compromiso y actitud a los jugadores cuando se vieron superados por el Cádiz en Liga y Shakhtar en la Liga de Campeones. Fueron toques de atención serios a una plantilla que entendió que no tiene suficiente nivel para ganar sin dar todo lo que tiene en el campo. Cualquier síntoma de relajación, reservar fuerzas para próximos compromisos, pasa factura inmediata. El ‘chip’ lo cambiaron en el ‘clásico’ y en Alemania no faltó en ningún momento el compromiso de ningún jugador. Cuando parecía que el físico no llegaba en un equipo que se repetía por el éxito cosechado en el Camp Nou, apareció el viejo Real Madrid de la casta que no da perdido nada hasta el pitido final.
Tampoco hay que olvidar un dato muy negativo: Vinícius no despega. Cuando Zidane le da la continuidad que se demandaba, el brasileño ha dejado de ser decisivo. Saliendo del banquillo y aprovechándose del desgaste de los defensas rivales brilla más últimamente que iniciando el partido de titular. Estuvo desacertado con balón, sin protagonismo, ausente en el uno contra uno ante su marcador y regresando a la mala definición en el momento que más se le necesita. Tuvo el empate con todo para marcar tras pase atrás de Valverde y chutó desviado. Su bajón contrasta con la mejoría de las sensaciones de Marco Asensio, que enlaza dos partidos de continua presencia, brillantez con balón y acciones técnicas de alta calidad. Le falta aún aportar la pegada que de él se espera. 

 

Hazard vuelve

Menos mal que regresó Hazard. Sobre sus hombros recae el salto de calidad que debe dar el cuadro merengue. Sorprendió que entrase en la convocatoria tras un solo entrenamiento con el grupo, más aún que recibiese minutos en un duelo de alta intensidad y con el equipo dos goles abajo. Pero Zidane necesita al belga. Aunque está corto de forma, el técnico entiende que jugadores de su magnitud la ganan jugando y le irá dando partidos de un calendario loco. En Alemania sus sensaciones fueron muy positivas.