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Un esperado debate marcado por los precios

G. Fernández (SPC)
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Tras una interrupción de siete años, el Congreso de los Diputados pasará revista la semana que viene al Estado de la Nación con la economía como el gran eje sobre el que girarán buena parte de las intervenciones de Gobierno y oposición

Un esperado debate marcado por los precios - Foto: Rodrigo Jimenez

Tras un largo paréntesis de siete años, el Congreso de los Diputados acogerá la próxima semana -del 12 al 14- el primer Debate del Estado de la Nación desde 2015. Y no va a ser una confrontación cualquiera. Ni por asomo. Con la vista puesta en el apretado calendario electoral que se vislumbra en el horizonte cercano (comicios municipales, autonómicos y generales el año que viene) esta prueba de fuerza parlamentaria se convertirá, de hecho, en el primer gran mitin de campaña de esa cita con las urnas, sobre todo con la mira apuntando a las generales fijadas para 2023. 

Será el vigésimo sexto debate de la democracia y la Cámara Baja se asemejará durante esos tres días a un ring donde se dirimirá algo que ya está en el aire: la profundidad del cambio de ciclo. El PP de Alberto Núñez Feijóo buscará ser visto -en esta ocasión más que ninguna- como la alternativa más fiable al Ejecutivo y el PSOE de Pedro Sánchez convencer de que no ha llegado la hora del relevo a la Moncloa. 

El PP llevaba ansiando esta cita (que Sánchez siempre eludió) desde los tiempos de Casado. El momento parece propicio. Por eso Feijóo está preparando intensamente su estreno aunque tendrá un serio handicap: no podrá subir a la tribuna de oradores al no ser diputado. 

Los populares han consultado a los letrados del Congreso si, valiéndose de cargo de senador que tiene desde mayo, podría dar réplica al presidente del Gobierno pero ya les han comunicado que no es posible. Ante la negativa, será Cuca Gamarra, portavoz parlamentaria y secretaria general, quien lo haga pero a nadie se le escapa que lo hará bajo la atenta mirada del político gallego (que se sentará en el hemiciclo a su lado) y con unas directrices bien marcadas. Hoja de ruta que ya dejó definida en una reunión plenaria con los grupos parlamentarios del Congreso y el Senado. 

Del otro lado, Sánchez -consciente de estar en uno de los momentos más delicados de la actual legislatura- intentará demostrar una vez más su capacidad de aguante ante la crisis y que las políticas socialistas siguen siendo válidas en estos momentos de enorme incertidumbre.

España se dirige con intensidad a una profundísima crisis mientras el Gobierno mira hacia otro lado- Alberto núñez Feijóo. Presidente del PP

 El líder popular quiere presentar su proyecto alternativo y el presidente del Gobierno sus planes para el año final de su mandato y además sacar brillo a sus logros, sobre todo en el capítulo social.

Con la izquierda a la izquierda del socialismo en fase menguante, Ciudadanos en el desierto de la irrelevancia y Vox dando síntomas de estancamiento, parece claro que el «nudo» del debate estará entre socialistas y populares.

Y la economía será la manzana de la discordia. Los precios, las cifras y los porcentajes volverán a marcar las discusiones y escenificarán muchas de las controversias, porque las habrá con seguridad.

Y aquí cada uno arrimará el ascua a su sardina como dice el viejo refrán. El PP sabe que la economía es ahora el gran talón de Aquiles del Gobierno. «España se dirige cada vez con más intensidad a una profundísima crisis económica mientras el Gobierno de Sánchez niega las evidencias y mira hacia otro lado», les recriminó Feijóo. 

Luces y sombras

La inflación galopa como un caballo desbocado y se sitúa ya por encima del 10 por ciento. Los precios de los alimentos siguen escalando hasta unas cifras inimaginables «¿Sabe lo que puede costar un melón? 13 euros. Basta de parches», le espetó recientemente en el Congreso al presidente el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, para poner una cifra precisa al sinsentido. Y sobre todo el encarecimiento brutal de los combustibles y la energía (llenar el depósito de un coche supera ya los cien euros) son los «dardos» que harán diana en la gestión de los socialistas.

Pero, la artillería de la oposición (e incluso del fuego amigo de sus socios y aliados) disparará también en otras direcciones como el polémico caso Pegasus y las escuchas a líderes independentistas, el volantazo en la posición respecto al Sáhara para abrazar las tesis de Marruecos, la reciente tragedia en la valla de Melilla, las repetidas fracturas en el seno de la coalición (la más reciente con la sintonía con la OTAN y el aumento del gasto en Defensa), el Gobierno Frankenstein y la geometría variable de la que es rehén la gestión de Sánchez y el bloqueo del poder judicial saldrán también a relucir. 

Sin olvidar las debacles electorales en Madrid y Andalucía, los pactos y acuerdos con el secesionismo (la ley de Memoria Democrática pactada ahora con Bildu) o las concesiones al independentismo.

Son muchos frentes abiertos los que tiene el líder socialista que, sin embargo, también echará mano de las cifras para avalar su gestión como ya hizo en sus apariciones en la campaña andaluza.

Sánchez sacará pecho por los fondos europeos para superar la crisis: más de 20.0000 millones de euros o la bajada del paro en junio con la creación de 42.000 nuevos empleos. Pero hay más. Podrá poner encima de la mesa su anuncio en plena pandemia cuando certificó la movilización de 200.000 millones, un 20 por ciento de la riqueza anual, para hacer frente al parón económico. El ingreso mínimo vital o los planes anticrisis diseñados por el Ejecutivo -el último de los cuales repartirá 15.000 millones hasta fin de año- vendrán asimismo a reforzar su argumentario.

Hemos batido récords de empleo con una pandemia y una guerra. Y eso dice cosas muy buenas del país"- Pedro Sánchez. Presidente del gobierno

 El jefe del Gobierno también se ha jactado y sin duda lo repetirá en el debate de que el paro ha alcanzado cifras que no se veían desde 2008, con más de 20 millones de afiliados a la Seguridad Social, de casi un millón de nuevos empleos creados en solo el último año y de la reducción del desempleo juvenil en un 38 por ciento en el último año con un 50 por ciento de contratos indefinidos.

La subida a 1.000 euros del salario mínimo interprofesional, la revalorización de las pensiones o el reciente éxito en la Cumbre de la OTAN, diseñando en Madrid la defensa de Occidente para la próxima década, serán otras cifras y otros ases que el presidente convertirá en sus «aliados» ante los ataques que le esperan en la Cámara Baja. «Que España que haya logrado batir todos los récords de empleo con una pandemia y una guerra dice cosas muy buenas del país. Dice también alguna cosa buena del Gobierno, pero no dice nada bueno de una oposición», reflexionó para marcar el camino al que será su hilo conductor.

Pero el PP de Feijóo quiere que estos tres días convenzan al país de que son una alternativa real (y a su juicio única) frente a las políticas del PSOE. El líder popular lo tiene claro: hay que cabalgar a lomos de la economía y reforzar los mensajes que hablan de gestión y también de sentido de Estado. 

Sostiene que la crisis despuntará tras el verano y que ni Sánchez ni su Gobierno, muy dividido, tienen una política económica fiable. Creen en el PP que los votantes recordarán rectificaciones como la del IVA de la luz, donde rechazaron primero la propuesta de los populares de bajarlo del 10 al cinco por ciento tildándola de «cosmética» y terminaron aprobándola.

Todo listo, en suma, para la gran pelea política que se abrirá a las doce del mediodía del próximo martes con el discurso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sin tiempo limitado. Luego vendrá el debate y la votación de casi 150 propuestas de resolución.