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Italia triunfa bajo la mirada de 'Il Duce'

Christian Sánchez (SPC)
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El combinado de Pozzo consiguió su primer Mundial bajo la firme amenaza de muerte del régimen fascista

Italia triunfa bajo la mirada de ‘Il Duce’ - Foto: Bob Thomas/Popperfoto

La década de los 30 ensombreció totalmente Europa. Después de que Uruguay se hubiera convertido en el primer campeón del mundo, a la vez que era sede de su primera edición, era el turno para un Viejo Continente que aún no era capaz de divisar el advenimiento de lo que años después llegaría.

Deporte y política

Los imperios nacionalistas comenzaban a levantarse y uno de sus epicentros era Italia. Benito Mussolini aprovechó la crisis económica y social para alzarse con el poder. La política autoritaria fue la base de un régimen que vio en el deporte un foco de exaltación y distracción ideal. Política y deporte siempre han ido de la mano e 'Il Duce' utilizó el Mundial para mostrar al mundo el dominio y la fuerza del fascismo.

La propaganda a través del fútbol debía mantener una unión indivisible al triunfo para que fuera efectiva, por lo que, nada más ser Italia seleccionada como segunda sede del torneo, el máximo mandatario alertó de la obligación de que la selección ganara el campeonato. A partir de ahí se pusieron en marcha una serie de medidas para tratar de acercar a la 'Azzurra' lo máximo posible al éxito. Una de ellas fue la nacionalización de varios argentinos que habían sido finalistas en 1930. Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría fueron seleccionados, concediéndoles la doble nacionalidad al estar en ese momento jugando para clubes italianos (que los ficharon antes de la cita). El brasileño Guarisi cerró la lista de los llamados 'oriundi' que sirvieron al conjunto de Mussolini.

Ausencia 'charrúa'

El torneo se desarrolló desde el primer momento en formato eliminatorias, al contrario que la edición anterior, donde sí hubo una fase de grupos. La nación transalpina puso todo de su parte para que la organización fuera impoluta.

El pistoletazo de salida del certamen no tuvo un partido inaugural en sí mismo, ya que todos los encuentros de octavos de final comenzaron a la misma hora. Entre los equipos participantes que más destacaban encontramos la primera participación de España, que debutó frente a Brasil, la aparición de una selección africana con la presencia de Egipto, la gran Austria de esos años 30 apodada como el 'Wunderteam' o Argentina. La gran ausente al evento fue la por entonces campeona: Uruguay.

Debut perfecto

Italia debutó frente a EEUU. La selección americana había jugado la repesca por estar en el torneo ante México tres días antes y llegaba muy mermada físicamente, además de presentar un combinado ciertamente amateur. El bloque de Vittorio Pozzo goleó y no dio opciones a su contrincante. Angelo Schiavio anotó tres goles, Orsi vio puerta dos veces y Giovanni Ferrari y Giuseppe Meazza sumaron una diana cada uno para cerrar el encuentro en un claro 7-1. Muchos más problemas tuvo el cuadro transalpino para superar la ronda de cuartos de final donde se había plantado España tras derrotar a Brasil.

La batalla

Aquel Italia-España disputado en el Giovanni Berta pasaría a la historia como uno de los partidos más violentos de la historia de los Mundiales. La Batalla de Florencia, como se le conoce al encuentro, comenzó a dejar patente la ayuda arbitral que recibiría el conjunto anfitrión en su camino hacia el título. El colegiado suizo Luis Baert permitió un juego muy duro, que se saldó con varias lesiones importantes de jugadores españoles. El cruce necesitó de un duelo de desempate para dirimir al semifinalista.

España acudió con hasta siete bajas por la dureza extrema del primer duelo. La 'alfombra roja' para Italia hacia las semifinales ya estaba puesta y se rubricó con el tanto de Meazza que le otorgó la victoria y el acceso a la ronda de semifinales.

El 'Wunderteam'

Austria sería el rival de los hombres de Pozzo en el escalón previo a la final. El partido estuvo cargado de tensión y, nuevamente, de protagonismo arbitral en favor de los anfitriones. El combinado transalpino se llevó el triunfo y su pase a la primera final del una Copa del Mundo gracias a un solitario gol de Enrique Guaita en la primera parte y al gran marcaje individual de Monti sobre Matthias Sindelar, el mejor jugador del llamado 'Wunderteam'.

"Que dios le ayude"

El pronóstico se iba cumpliendo y solo faltaba dar el último paso. Por el otro lado del cuadro, Checoslovaquia llegó también a la gran final dejando por el camino a Rumanía, Suiza y Alemania. Mussolini asistió al Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista para presenciar la victoria de su selección. El desarrollo del juego dejó un choque de gran igualdad. Al descanso, con empate a cero en el marcador, 'Il Duce' volvió a recalcar su orden con un mensaje hacia el técnico italiano: «Que Dios le ayude si llega a fracasar». 

Todo pareció torcerse cuando, antes de entrar en el último cuarto de hora del compromiso, Antonín Puc puso a su equipo por delante ante el silencio del feudo romano. Italia reaccionó y Raimundo Orsi fue el autor del empate que forzó una prórroga donde Italia materializó su primer oro mundial con la diana de Schiavio. Pozzo cumplió la orden directa de un Mussolini que fue un jugador en la sombra más dentro de ese seleccionado que pasó a la historia en 1934.