Más que moción, sainete

Antonio Pérez Henares
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A Pedro Sánchez no le hubiera salido mejor la iniciativa de Vox ni diseñada por los mismísimos asesores del PSOE

Más que moción, sainete - Foto: Mariscal

En esta España trastornada de hoy, los filoetarras de Bildu te pretenden dar el carnet de pacifista y defensor de los derechos, la extrema izquierda que babea por dictaduras bananeras el de demócrata y la ultraderecha, ¿como no?, el de patriota, cuya exclusividad se atribuyen. Eso es lo que pudiera sacarse como gran conclusión del akelarre semanal en el Congreso de los Diputados. Pues miren, no.
No tenía demasiadas ganas de hablar de la presunta moción de censura y tampoco es que crea que vaya a ser determinante más allá de las calenturas de los que ahora cantarán por unos días triunfos y loas, coreados por sus tropas de honderos en red, pero no queda más remedio que hacerlo a lo que se ve. En realidad, voy a pasar por ella dándole tan solo la atención que merece. De moción de censura a Pedro Sánchez no ha tenido nada. Vamos, la realidad es que ni diseñada por el propio Iván Redondo le habría salido mejor al socialista. Como el genial Nieto editorializo en una de sus viñetas, era la primera vez que un presidente al que se iba a censurar acudía al Hemiciclo más contento que unas pascuas y con una botella de champán para brindar. Tenía motivos, Vox es su mejor aliado en la realidad y en este momento ha sido el bálsamo de fierabrás. La moción de censura en realidad, y Sánchez lo sabía, iba contra el PP. Casado también lo sabía, y ha votado que no.
La moción ha sido un sainete, preparado no contra el Gobierno sino contra el PP. El espectáculo montando solo tenía una misión, ponerle en un brete e hiciera lo que hiciera, quedar mal y hacer ver que el machote es Abascal. El voto, como la moción, era totalmente irrelevante, no tenía, ni siquiera había esa intención, posibilidad alguna de prosperar, pero esa nunca fue la cuestión. A Casado le va a caer, le está cayendo la del pulpo. 
Según parte de sus propios votantes, más bien había que disimular por el que dirán e irse por la abstención. Ya puestos a actuar según el que dirán, quizás, se me ocurre, que para ello lo mejor hubiera sido ni siquiera votar. Ni si, ni no, ni abstención. No votar.
A Vox la jugada, en el terreno de lo inmediato y lo visceral, puede que le haya salido bien. A corto plazo seguro. A medio o largo, tengo mis dudas y a la postre ha gastado esta pólvora, bala no había, en salvas. Desde luego hay una derecha que está ahí, a la que incluso Fraga, Suárez ya ni se lo mienten porque es la bicha peor, les parecía un sospechoso y que todos, menos ellos, lo somos per se. Los únicos patriotas son ellos. Si en un momento y en algo coinciden contigo, inmediatamente te quieren poner el collar y cuando les dices que nones, se convierten en enemigos mortales. Igualito que por el otro lado, la extrema izquierda, totalitaria y anticonstitucional para la que todos somos fascistas sino acatamos todos los mandamientos y preceptos de la Progrecracia y su santa y nueva inquisición.


Ningún beneficio

Vamos, que si, que además de Sánchez, el mejor parado, Vox ha obtenido, aunque sean pájaros volando, algunos réditos. No hay elecciones mañana precisamente, en tiempos políticos una año es una eternidad, y lo que hay ahí enfrente y delante es algo en verdad pavoroso. Algo que es de lo que es preciso hablar, ante lo que hay que actuar, donde nos espera sufrimiento y angustia y de lo que en la moción de Vox ni estaba ni se le podía esperar. 
El vocerío en el Congreso, tengo para mí, creo que ha sido para consumo de los muy cafeteros y que una gran mayoría de la población, que además no se apedrea por twitter está en otras cosas, que es en lo que nuestra Nación está y que no son exactamente lo votos que Abascal le puede o no quitar a Casado. En resumen, que puede que los de Vox estén muy contentos de su actuación, pero me parece que en su conjunto a España esto no le ha sentado nada bien. Ni para hoy ni para el futuro.
Dicho lo cual. Casado se ha destapado con un discurso y una convicción, cuando peor le pintaba, que puede haber abierto una vía en la que ayer ni se podía siquiera pensar. Lo primero es que ha plantado cara a Vox: y creía que se iba a arrugar, el tiro le ha salido en esto por la culata. Ha sido un discurso de luces largas, con una afirmación sin complejo alguno que también parecía haberlo ahí, en el que quiere estar y donde quiere que esté el PP. 
Por primera vez, desde luego habrá quienes lo entiendan al revés y que se ha suicidado al deslindarse con toda rotundidad del populismo de la derecha radical, algunos han vislumbrado un líder en él. Ha sido, sin duda, un discurso de un antes y un después.