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La película del año

EFE
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El éxito arrollador de 'Jurassic World: Dominion' de este verano y su próximo estreno en el mercado doméstico demuestran que la saga 'Jurassic Park', que nació en 1993, está muy viva

Uno de los grandes atractivos del filme es la presencia de los héroes del filme original:Jeff Goldblum (i), Sam Neill (2i) y Laura Dern (3i).

Casi 30 años después del estreno de Jurassic Park, la mítica saga vuelve con la última entrega de su segunda trilogía, Jurassic World: Dominion, en la que Laura Dern y Sam Neill están de regreso para salvar al mundo del impacto ecológico sin precedentes que podría suponer liberar a dinosaurios modificados genéticamente. Aún en cartelera, esta ha sido la película del verano, y el próximo 13 de octubre llega al mercado doméstico. 

Este filme supone la culminación del universo Jurassic World, que se inició en 2015 y continuó con menos éxito el legado y las altas expectativas que había dejado Jurassic Park.

Se trata de una producción en la que se fusionan la nostalgia de los fans primerizos de la franquicia allá por 1993 con una distopía en ocasiones difícil de asimilar.

Los míticos animales de esta cinta conviven como pueden con los humanos.Los míticos animales de esta cinta conviven como pueden con los humanos.Aunque, realmente el principal atractivo de la cinta es volver a ver en pantalla a parte de los actores que engrosaron el elenco del filme original. Concretamente, la dupla de paleontólogos conformada por Laura Dern (Ellie Satler) y Sam Neill (Alan Grant), además de a Jeff Goldblum (Ian Malcom).

Todo aderezado con, eso sí, efectos especiales de vanguardia que cristalizan en una cinta en la que la acción y la aventura no cesan durante sus 146 minutos de duración.

Recientemente, la actriz Bryce Dallas Howard (Claire Dearing) afirmó que Jurassic World: Dominion describe «un mundo peligroso que no habíamos visto antes». «¿Qué ocurre cuando la tecnología cae en las manos equivocadas?», se preguntó la intérprete californiana que desde 2015 lleva inmersa en esta saga, participando también en videojuegos de esta franquicia.

Y es que, tras inesperados giros y vueltas por el mundo, los protagonistas de esta película acabarán inmersos en un sinfín de escarceos con la muerte desde las oficinas centrales de la compañía Biosyn, ubicadas en el macizo montañoso de los Dolomitas.

Santuario de dinosaurios

El cuartel general desde el que esta empresa dedicada a la ingeniería genética, y con un turbio historial relacionado también con la seguridad alimentaria, experimenta con su propio santuario de dinosaurios.

«En otras entregas vimos a humanos explotando dinosaurios y muchos dinosaurios comiéndose a personas, pero ahora es diferente. Estamos en un contexto en el que tenemos que sobrevivir juntos contra los efectos de la tecnología genética», detalló la también guionista y directora de la saga Star Wars.

El tema de la coexistencia, con más o menos dificultad, entre estas criaturas y los humanos es uno de los ejes principales de una producción que muestra a dinosaurios en ciudades, pueblos y entornos rurales de todo el mundo.

«Ya no es un parque temático con dinosaurios sino un mundo afectado totalmente por ellos», explicó el actor Chris Pratt (Owen Grady), que añadió que este filme se asemeja a «una producción de James Bond» porque puedes pasar «de un desierto en la montaña a estar en Malta u otros continentes» en cuestión de segundos.

Y no pudo definirlo mejor porque, apenas unos años después de que en Jurassic World: El reino caído los dinosaurios se escaparan y esparciesen por el mundo, ya existe incluso un mercado negro que comercia con ellos, lo que transporta el imaginario del espectador a una suerte de distopía global.

Con los argumentos de tocar la fibra sensible de los seguidores más fieles de la saga, una buena dosis de efectos especiales y ahondar en las consecuencias de la ingeniería genética, Jurassic World: Dominion ha sido la película del verano y, posiblemente, del año.