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Un lipoma cambió todo: "Tuve que elegir entre mi hija o yo"

Lara Ramos
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La pamplonesa Edurne Barba, de 38 años, tiene un lipoma benigno en la columna desde hace más de 20 años. En 2019 se quedó embarazada y el lipoma creció, provocándole una lesión medular que la dejó en silla de ruedas de manera indefinida.

Un lipoma cambió todo: "Tuve que elegir entre mi hija o yo" - Foto: Navarra Televisión

La historia de Edurne Barba, una pamplonesa de 38 años, es única en el mundo: un bulto de grasa que le diagnosticaron hace 20 años en la columna cervical comenzó a crecer durante su embarazo, en abril de 2019. Lo que según sus médicos no debería haber supuesto ningún problema se convirtió en un "verdadero calvario" para Barba, que se quedó sin movilidad de cuello para abajo. 

Durante el embarazo, esta pamplonesa comenzó a sentir dolores muy agudos en la espalda. Tras numerosas visitas a urgencias, relacionaron los dolores con ese "bulto sin importancia" que desde hacía más de 20 años habitaba en su columna, y los médicos le aconsejaron una cesárea en la semana 28 para operarle cuanto antes y así reducir las posibles consecuencias en su movilidad. Pero la pamplonesa tenía otros planes. 

"La semana 28 es muy pronto. A mi bebé le falta aún mucho por formarse", fue lo que le respondió Barba al neurocirujano cuando le aconsejó la cesárea. El experto le advirtió que si seguía con el embarazo iba a ser bajo su responsabilidad, ya que cuanto más tardara en realizarse la operación peores podrían ser las consecuencias para la navarra. Barba aguantó hasta la semana 35. 

- Foto: Navarra Televisión

"Me dieron a elegir entre mi hija o yo, y obviamente la elegí a ella", son las declaraciones de Edurne Barba cada vez que le preguntan por esta decisión, que le costó la movilidad de cuello para abajo. Una lesión para la que los médicos no daban casi esperanzas de mejora. Por fortuna, ella nunca se dio por vencida. 

Edurne Barba ingresó al Centro Europeo de Neurología en Madrid durante un mes, donde hizo 6 horas diarias de rehabilitación; y actualmente compagina la rehabilitación en centros públicos y privados para mejorar su rendimiento lo máximo posible. 

"Los médicos de Pamplona me dijeron que no me hiciera ilusiones con la rehabilitación. Y mírame, ya incluso camino sin el bastón". Ahora, ya está más cerca de su objetivo final: poder cuidar a su hija por sí misma.