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La España vaciada puede cambiar la política

Pilar Cernuda
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El objetivo de estas plataformas ciudadanas es convertirse en proyectos significativos que defiendan en el Congreso y Senado los intereses de aquellos que se sienten abandonados por los gobernantes 'tradicionales'

Los habitantes de las zonas rurales denuncian que los legisladores se olvidan de ellos cuando llegan al poder.

El bipartidismo quedó desfigurado cuando Albert Rivera decidió convertir Ciudadanos en un partido nacional. Posteriormente, la España del bipartidismo quedó aún más debilitada, y sobre todo maltrecha, con el auge de Podemos y Vox, ya con Ciudadanos desdibujado por las malas decisiones de Albert Rivera. Ahora, dirigentes del PSOE y del PP reconocen abiertamente su preocupación por la aparición de España Vaciada.

Una plataforma a la que se están sumando partidos de ámbito provincial y local que toman como ejemplo el éxito de Teruel Existe en las últimas elecciones -un escaño en el Congreso de los tres que corresponden a la provincia, y dos senadores de cuatro-, que se ha convertido en el referente de infinidad de españoles que sienten que el Gobierno central, y en buena medida también la mayoría de los regionales, no atienden suficientemente a quienes residen fuera de las capitales.

El inicio de ese movimiento ciudadano que va a más, se visualizó el mes de mayo de 2019, en la gran manifestación celebrada en Madrid que se convocó como una revuelta de la «España vacía». Los organizadores pidieron al periodista Manuel Campo Vidal que les redactase y leyese un manifiesto en el que expondrían sus preocupaciones, sabedores de que él mismo, nacido en un pueblo de Huesca, ya había sentido inquietud ante la despoblación y se había reunido con el entonces presidente aragonés Marcelino Iglesias, y el cantautor y político José Antonio Labordeta. 

El movimiento en defensa de la España desatendida se detuvo durante unos meses por la crisis de la COVID-19, pero al finalizar el confinamiento y recuperarse gradualmente la actividad social, renació con más fuerza y con una cierta organización para coordinar las distintas siglas que iban naciendo. Si cuando se celebró la manifestación eran unos 90 los partidos y grupos que querían sumarse a España Vaciada, que así se llama después de barajar los conceptos vacía, vaciada y despoblada, hoy son más de 180 los que forman parte de esa plataforma.

No es Campo Vidal el coordinador, sino un turolense y miembro de Teruel Existe, Toño Saz. Ha promovido la redacción de un programa que recoge los intereses comunes de quienes se integran en la plataforma ciudadana, participa en reuniones, organiza actos conjuntos y mantiene una actividad incesante; su objetivo es dar el empujón que necesita la plataforma para que se convierta en un proyecto de alcance político significativo y pueda así defender en el Congreso y Senado los intereses de aquellos que se sienten abandonados o semiabandonados por los gobernantes. 

Inquietud

La prueba de que la plataforma se mueve e inquieta a los partidos mayoritarios es que el presidente Pedro Sánchez ha anunciado que piensa destinar 10.000 millones de euros del plan de recuperación europeo para luchar contra la despoblación y dar más apoyo y presencia a la sostenibilidad a la España rural, con planes de digitalización y de igualdad que se recogen en 130 medidas.

Figura también destacada del proyecto es el periodista Campo Vidal que, tras aquel encargo de redactar y leer el manifiesto en la manifestación del 2019, se vuelca con la España Vaciada, no en el plano político sino en el docente. Ha creado en la Universidad de Lérida una Cátedra de Despoblación y Reto Demográfico a través de Next Education, una empresa que él preside y que se mueve en el mundo de la docencia, imparte cursos y masters y muy cercana a España Vaciada, pero sin formar parte de la organización de la plataforma.

Hoy, ese movimiento causa preocupación en los grandes partidos. Miembros del PSOE y del PP reconocen que sus equipos analizan el alcance que puede tener en el futuro y hacen cábalas sobre cual puede ser el resultado que tendrían en las elecciones generales; que es lo que más les inquieta, más que su presencia en parlamentos regionales. Reconocen también en los dos partidos mayoritarios que es muy difícil hacer un pronóstico sobre los resultados, porque la Ley D'Hondt premia con frecuencia a formaciones minoritarias que con los restos consiguen colarse en los parlamentos. Confiesan que barajan la posibilidad de que logren, al menos, cinco diputados, y cuando se les aprieta se atreven a expresar su temor de que puedan ser siete u ocho y hay quien apunta a los 10 escaños.

Responsables de empresas de sondeos dicen que es difícil hacer cálculos aproximados porque todavía no se saben en qué provincias se van a presentar ni cuál es la implantación real de algunos de los grupos que forman parte de la plataforma y recuerdan que Teruel Existe tenía atrás varios años de experiencia política reivindicativa antes de que Tomás Guitarte, su diputado nacional, se convirtiera en una figura conocida, entre otras razones porque de su voto dependió durante unos días que Pedro Sánchez consiguiera salvar su investidura.

Elemento cohesionador

España Vaciada se ha convertido, por tanto, en un elemento fundamental para el mapa político del futuro. De momento, ha conseguido espacio en medios de comunicación -paso importante para quien aspira a tener historia en política- porque es evidente que se trata de un movimiento creciente hasta el punto de que en su mano puede estar la elección del nuevo presidente del Gobierno. Les anima que en los últimos años se ha producido una ola de simpatía hacia la que se llamó en un principio la España vacía, hasta el punto de que empresas importantes como Correos o Red Eléctrica Española han puesto en marcha programas de comunicación, energéticos y digitalización en áreas del mapa abandonadas en esos terrenos. Más el anuncio de Pedro Sánchez que, evidentemente, tiene tintes electoralistas.

La plataforma, como todos los proyectos políticos, nace con algunos problemas. La financiación es uno de ellos, pero no el más importante para ellos.  Es necesario tomar decisiones que no admiten mucha demora: si se integran en unas mismas siglas o si se agrupan o no grupos de una misma provincia y localidad, lo que puede causar tensiones en la elaboración de listas. Regular las condiciones para sumarse y ser candidatos, empezando por una polémica: si es obligatorio estar censado en el lugar donde se ha creado el partido. Por ejemplo, Tomás Guitarte, de Teruel Existe, residía en Valencia, incluso, cuando fue elegido diputado, lo que provocó algún malestar en otras personas de su partido. Y en su momento, habrá que decidir también si se celebra algún tipo de congreso o conferencia para elegir un órgano de dirección o no.

La idea generalizada es que España Vaciada solo tiene presencia en Castilla y León y en Aragón y, en menor grado, en Castilla-La Mancha. No es exactamente así, hay algún grupo ya en Jaén -provocado sobre todo por el cierre de El Corte Inglés, que ha sido ejemplo vivo de cómo la deslocalización de grandes empresas afecta a la despoblación- y también tiene presencia, aunque todavía menor, en Extremadura.

Suficiente para que los políticos con responsabilidades de gobierno hagan números sobre cómo puede influir en sus partidos y, por tanto, en su futuro personal y político, el crecimiento de movimientos que aglutinen a los desencantados, a los que se sienten abandonados por las autoridades. A los desatendidos. 

Estas formaciones pueden acabar con el bipartidismo y también con grupos independentistas y nacionalistas que, actualmente, están gobernando a espaldas de lo que acontece en el medio rural.