Cáncer de ovario o el 'asesino silencioso'

Montserrat Martínez (EFE)
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Cáncer de ovario o el ‘asesino silencioso’

El cáncer de ovarios, un tumor conocido como el asesino silencioso, no es el más frecuente, pero sí el más letal de las neoplasias malignas ginecológicas debido a que en la mayoría de los pacientes se descubre en una fase avanzada de la enfermedad, dada la ausencia de técnicas de diagnóstico precoz. Al no existir un método eficaz que facilite su detección, el 75 por ciento de los casos se presentan muy evolucionados y su extirpación total determina una mayor supervivencia y hace más efectivos los tratamientos médicos posteriores, según explica Ana Avellaneda, delegada de la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovarios en Málaga.

Avellaneda, que también es paciente desde que se le detectó un tumor de este tipo en 1998 en estadio III, asevera que el retraso en los diagnóstico se debe a que los síntomas son inespecíficos y se confunden fácilmente con los de otra enfermedad.

El ginecólogo Omar Rahmouni, que forma parte del comité oncológico del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga, explica que la clave está en la detección precoz y que hay evidencias que suelen repetirse en todas las pacientes como dolor abdominal, cansancio continuo, aumento del perímetro del abdomen y sensación de hinchazón. Rahmouni mantiene que es muy importante destacar que uno de cada ocho casos es genético, por lo que, sin alarmarse, hay que estar alerta y consultar a los profesionales para que conozcan sus antecedentes y hagan los estudios genéticos pertinentes.

La doctora María José Bermejo Pérez, de la Unidad Intercentros de Oncología Médica de Málaga, cree imprescindible tomar decisiones clínicas dentro de un comité que incluya especialidades diagnósticas, médicas y quirúrgicas implicadas en el tratamiento inicial del cáncer.

A oncología médica la paciente llega con el diagnóstico histopatológico de la enfermedad. El término cáncer de ovario hace referencia a un grupo de tumores etiológica y molecularmente distintos, de ahí la importancia de solicitar estudios moleculares adicionales en sangre y en el tumor.