Mafalda, 50 años de sarcasmo

Pilar Martín (EFE)
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La niña contestataria e inconformista aterrizó en España hace ya medio siglo de la mano de Esther Tusquets, quien apostó por su carácter transgresor y la convirtió en todo un éxito

Mafalda, 50 años de sarcasmo

A la fundadora de la editorial Lumen, Esther Tusquets, debemos que este año se celebren los 50 años de la llegada a España de la mejor creación de Quino, Mafalda. Y la publicó en su sello fruto del rechazo de otro gran editor, Carlos Barral, quien consideró que esta niña contestataria no encajaba en su línea editorial.
Así lo recuerda Lola Martínez de Albornoz, la editora de Lumen, que acaba de lanzar El amor según Mafalda, un tratado sobre el más amplio sentido de este sentimiento que tan bien describe, analiza y expresa esta pequeña de populosa melena con un lazo rojo que parece dulcificar la ironía, sarcasmo y sabiduría que rellena cada bocadillo que sale de su boca.
«Esther Tusquets ya conocía a Mafalda porque Miguel Visor se la había ensañado, y tuvo un golpe de suerte con ella. En la Feria de Fráncfort, Visor se la enseñó a Carlos Barral y éste dijo que no encajaban en su línea editorial, pero su mujer le preguntó por qué no se las ofrecía a Esther para Lumen», cuenta. «Esther se tiró en banda a publicarla y en 1970 empezó haciendo una tirada pequeña inmediatamente, aunque nunca pensó que llegaría a ser un éxito comercial», indica Martínez de Albornoz sobre cómo fue el origen en España de Mafalda.
Una popularidad que, según cuenta también Tusquets en sus memorias, fue para la editorial Lumen uno de sus dos «pilares» junto a la publicación en nuestro país de Umberto Eco, quien casualidades de la vida fue el editor que llevó a Mafalda a Italia, donde la conocen como la contestataria.
Cuando se publicaron por primera vez en nuestro país -hacía siete años que se publicaban en Argentina- las historias de Joaquín Salvador Lavado Quino llegaron en «tiras chiquitas» a las que la censura puso una banda lateral que ponía «solo para lectores adultos» por considerar que esta niña era «demasiado transgresora».
Pero estos 50 años no es la única efeméride que celebran los seguidores de Mafalda, también que dos días atrás el maestro argentino (Mendoza, 1932) cumplió 88. Una cifra que hace recordar que aún continúa vivo el que dio vida a este personaje que, según calificó él mismo en su última visita a España hace ya seis años, Mafalda era como un «mueble» que le salió «bien lindo».
Un armario, aparador o mesilla de noche perfecta que, pese a que dejó de dibujarla hace 47 años, no pierde su vigencia, su frescura y su golpe certero. «Mafalda es eterna, la puedes revisar constantemente porque sigue de actualidad», destaca la editora de Lumen, que desde hace alrededor de dos años ha vuelto a recuperar las tiras de la niña y su pandilla de amigos.
«Mafalda es como Borges -reflexiona-. Todo está en Borges y en Mafalda. Y por eso sacamos estos volúmenes (...) Es como nuestro Quijote, personajes que han fagocitado a sus autores y han salido de los libros, es como una Greta Thunberg».
Tanto es así que hasta el mismo Cortázar tenía claro que lo importante no era lo que él pensara sobre Mafalda, sino lo que Mafalda pensara de él.

 

Una figura actual

Porque esta «nena», como la llama Quino, no solo fue un granito de arena contra la dictadura argentina, sino que, según explicó el dibujante argentino, en ella puso «mucho» de su vida personal y de su visión de la actualidad para que tuviera siempre ese halo de actualidad que la ha transportado a nuestros días.
«He copiado las escenas de cuando comía en mi casa, y eso a la gente le ha gustado, porque pocos dibujantes lo han hecho. Charly Brown me gusta mucho, pero me parece un horror que no haya adultos», expresó al tiempo que confesó que «nunca pensó» que Mafalda se iba a convertir en la voz de