Tanatorios de Navarra reciben material de protección

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La Asociación Nacional de Servicios Funerarios (PANASEF) ha enviado a Navarra material de protección frente al contagio por coronavirus para los trabajadores de los tanatorios

Tanatorios de Navarra reciben material de protección

Todos los equipos se encuentran en las instalaciones que el Grupo Tanatorios Irache tiene en Burlada, ya que esta empresa es la que representa al sector de la Comunidad Foral en la junta de gobierno de PANASEF, y desde este lugar se hará la entrega del material a cada funeraria.

PANASEF ha suministrado a las distintas empresas de España buzos, guantes, mascarillas, pantallas protectoras y geles hidroalcohólicos en función de las necesidades y la urgencia para intentar así asegurar la salud de los trabajadores de los tanatorios, en especial de quienes deben recoger las cuerpos de las personas fallecidas y llevarlos hasta al lugar de entierro o incineración.

Y es que con motivo de la crisis sanitaria se han suprimido los velatorios y con ello también servicios como la tanatopraxia, que permite la conservación temporal del cuerpo con un aspecto lo más natural posible durante el tiempo de exposición.

Ello no evita sin embargo que los trabajadores de estas instalaciones necesiten protegerse, ya que una persona fallecida por COVID-19 puede ser portador del virus por contacto externo.

Para minimizar este tipo de riesgos los servicios funerarios introducen desde el primer momento a todos los fallecidos por esta enfermedad en una bolsas estanca que ya no se volverán a abrir, pero que para los trabajadores implica un riego porque en todo caso deben tocar el cadáver.

De ahí que su ritual laboral comience por ponerse los equipos de protección, incluso en algunos casos cuando acuden a un fallecimiento que no es un positivo por coronavirus ya que ésta puede ser en realidad la causa de la muerte aunque no haya sido oficialmente confirmada.

Por ello, ha comentado Lorena Sánchez, directora del Grupo Irache, los operarios van equipados con buzos desechables, doble par de guantes y doble mascarilla para deshacerse de los exteriores tras el servicio, además de calzas igualmente desechables.

Un material del que ahora el mayor problemas son los buzos y del que los tanatorios se han provisto desde el inicio del estado de alarma con sus propios medios, donaciones y el apoyo del Complejo Hospitalario de Navarra, con algunos momentos puntuales de escasez por el volumen de actividad.

En este sentido Sánchez comenta que en este momento están "más tranquilos, en una calama tensa porque no se sabe qué puede ocurrir", pero entre finales de marzo y principios de abril ha habido picos de 27-28 fallecidos en un día.

Esta carga de trabajo ha obligado a los tanatorios a reorganizar plantillas y a los cementerios a ampliar horarios para enterramientos e incineraciones con el fin de poder atender toda la demanda sin derivar servicios a otras comunidades.

Así, señala Lorena Sánchez, no solo los tanatorios han metido horas extra sino que los hornos crematorios, con una capacidad para cuatro incineraciones diarias, trabajan desde primera hora de la mañana hasta la noche, especialmente los de Pamplona.

La razón que apunta es el área geográfica que éstos atienden, ya que en el resto de comunidad solo Estella, Tudela y Caparroso cuentan con horno, y la costumbre de incinerar que hay en el área de Pamplona, un servicio que se elige en el 75% de las defunciones.

Por eso, a fin de aligerar las cremaciones, que además como los enterramientos tienen un plazo legal de 48 horas, el cementerio de Pamplona ha reducido durante esta crisis el precio de las inhumaciones en nicho, que han quedado al mismo coste que la incineración.