Portugal deja de ser un ejemplo

Agencias
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El Gobierno luso impone vuelve a las restricciones por nuevos brotes en Lisboa y cuatro municipios de su periferia, donde se han incrementado los contagios tras el inicio del desconfinamiento

Portugal deja de ser un ejemplo - Foto: Rafael Marchante

De ser considerado un ejemplo internacional en la gestión de la pandemia del coronavirus a situarse como el segundo país europeo con peor ratio de contagios por 100.000 habitantes, solo superado por Suecia, uno de los pocos territorios que no impuso el confinamiento. Esa es la actual situación de Portugal, cuyos últimos datos han hecho saltar todas las alarmas entre las autoridades nacionales en el inicio de la época estival, y después de haber exhibido su buen balance para acoger la final de la Champions el 23 de agosto.
Preocupa especialmente la situación de la periferia capitalina, donde desde hace un mes se concentran al menos dos tercios de los nuevos contagios diarios. Los brotes destacan en Lisboa y otros cuatro municipios de su periferia: Sintra, Odivelas, Amadora y Loures, donde se han incrementado sobre todo tras el inicio del desconfinamiento el pasado 4 de mayo.


Vuelta a las restricciones

En esa región se aplican desde el pasado martes nuevas medidas restrictivas. Salvo restaurantes, todos los comercios cierran a las 20,00 horas y están prohibidas las reuniones de más de 10 personas. La vigilancia policial se ha intensificado para impedir concentraciones masivas, como las fiestas del pasado fin de semana en la playa de Carcavelos, a pocos kilómetros de Lisboa, donde se juntaron cerca de 1.000 jóvenes.
Su balance de 1.540 fallecidos y casi 40.000 infectados fue un importante elemento a favor para hacerse con la final a ocho de la Champions, un evento considerado estratégico por las autoridades. 
En las últimas semanas, el Gobierno que encabeza el socialista António Costa ha atribuido el aumento de casos a la realización de más test. Un argumento que creó polémica después de que la semana pasada se conociera que 17 países, entre ellos España, limitan o prohiben la entrada de portugueses por las cifras lusas. 
«Esta afirmación de que hay mas casos positivos porque se realizan más pruebas para detectar contagios creo que esta un poco descontextualizado y no es socialmente adecuado, porque promueve una falsa sensación de seguridad», defiende el presidente del Colegio de Médicos de Portugal, Miguel Guimarães. «Es verdad que estamos realizando muchos análisis, pero estamos testando porque tenemos casos», apunta.
Los números de Lisboa han causado incomodidad en algunas localidades del resto del Estado, que critican una aparente lentitud para tomar medidas. Oporto, la segunda ciudad del país, ha cancelado los festejos de San Juan, algo que no sucedió ni siquiera durante la gripe española a principios del siglo pasado, y por precaución Viana do Castelo, en el norte, ha prohibido el paso de la Volta a Portugal, que arranca a finales de julio.