La magia vuelve a París

Agencias
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Disneyland reabre tras cuatro meses cerrado a causa de la pandemia y recibe a sus primeros visitantes, más entusiastas que nunca

La magia vuelve a París - Foto: CHARLES PLATIAU

Con mascarillas obligatorias, aforos limitados, comprando las entradas con antelación y sin abrazos a Mickey Mouse y el resto de personajes. Así abrió ayer sus puertas Disneyland París, tras cuatro meses de cierre a causa de la pandemia y con la confianza de volver a ofrecer a grandes y pequeños la magia del universo Disney.
«Estamos sintiendo una emoción similar a la que tuvimos en abril de 1992 cuando se abrió el parque», afirmó el vicepresidente de Ventas, Javier Moreno.
La presidenta de Disneyland París, Natacha Rafalski, fue la encargada de dar el banderazo de salida a la reapertura del parque de atracciones más visitado de Europa en una ceremonia festiva con música y un pequeño espectáculo, con el que se dio la bienvenida a los primeros visitantes, entusiastas, acogidos por los aplausos del personal dispuesto en un pasillo de honor a lo largo de toda la avenida principal del recinto.
Las atracciones y los célebres personajes creados tras la Primera Guerra Mundial por Walt Disney recibieron a familias y pequeños en condiciones excepcionales.
Los personajes de la saga Los Increíbles recuerdan a mayores y niños las consignas de seguridad: las mascarillas son obligatorias a partir de los 11 años, más de 20 kilómetros de recorridos marcados en el suelo para guardar las distancias de seguridad y 2.000 distribuidores de gel hidroalcohólico.
Además, todas las ventas se harán por internet y aquellos que tengan una entrada sin fecha precisa deberán inscribirse para anunciar el día que quieren acceder.
«Pero la esencia está ahí, el ADN de Disney también, los personajes, la magia, la música. Los visitantes vienen para romper con el mundo exterior y la promesa se cumple», asegura Moreno.
El respeto de las normas de seguridad ha obligado a renunciar a los desfiles en los que el público se junta más, al igual que a cerrar los parques infantiles. Para compensar, se han ideado puntos de encuentro con los personajes en los que se han marcado en el suelo los lugares para que los selfis queden perfectos.
La organización guarda un secreto sepulcral sobre la reducción del aforo que han acordado con las autoridades sanitarias, aunque los sindicatos filtraron que, de los 80.000 turistas diarios habituales en temporada alta, se pasará a 24.000 en tiempos de la COVID-19.