Verano con niños

Javier Villahizán (spc)
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Millones de familias se plantean qué hacer con los más pequeños de la casa durante los meses estivales cuando los dos progenitores tengan que ir a trabajar y no haya alternativas para su cuidado

Verano con niños - Foto: FEDE

Qué hacer este verano con los más pequeños de la casa es una de las preguntas que más repiten estos días padres y familiares. Si la epidemia de la COVID-19 no hubiese irrumpido en nuestras vidas el pasado marzo, los niños ya estarían contando los días que faltan para las vacaciones y para disfrutar del ocio, los campamentos, el pueblo o las excursiones a la playa. Sin embargo, la realidad es bien distinta y tras tres meses de confinamiento y sin clase -al menos de forma presencial- la planificación de cualquier actividad infantil o familiar queda en suspenso.
Por eso, uno de los principales problemas de este verano para muchas familias españolas es cómo conciliar el trabajo y el cuidado de los pequeños si ambos progenitores tienen que acudir a su puesto laboral. 
Las posibilidades que se les ofrece a los padres trabajadores, a fecha de hoy, aún no están claras y todo dependerá de cómo evolucione la pandemia y de la opciones que se les presente a través de los organismos públicos y privados. Aunque siempre cabe la posibilidad, quien pueda, de enviarles con los abuelos o directamente al pueblo, a pesar del temor a un posible contagio hacía los más mayores, al tratarse de un colectivo vulnerable y de riesgo.
En esta disyuntiva se encuentran millones de familias que no saben aún si estos próximos meses estivales podrán contar con la amplia oferta de ocio, cultural y tiempo libre que disponían otros años, como campamentos, intercambios, centros cívicos, guarderías, ludotecas, talleres... Nadie sabe nada y la pregunta más habitual entre los padres es si los campamentos de verano van a estar abiertos este año y cómo serán en la era posCOVID-19
Desvelamos a continuación algunas de las posibles ofertas para que los padres puedan conciliar y los niños disfrutar de su merecido descanso tras meses de confinameinto. 

 

Campamentos

Los campamentos durante los meses de julio y agosto son una de las actividades más demandadas por padres e hijos, con más de cuatro millones de participantes de media, sin embargo, este año este tipo de programas tendrán que adaptarse a la nueva normalidad. En teoría, las actividades de tiempo libre destinadas a la población infantil y juvenil podrán reanudarse en aquellos territorios que entren en la fase 3 de la desescalada, siempre que se garanticen las medidas de prevención e higiene y cuenten con un procedimiento para el manejo de posibles casos de la COVID-19. Además, las comunidades autónomas podrán establecer condiciones adicionales. 
En caso de que las iniciativas sean al aire libre, se deberá limitar el número de participantes al 50 por ciento de la capacidad máxima de la actividad, con un máximo de 200, incluyendo los monitores. Cuando sean en espacios cerrados, el aforo será de un tercio, con un máximo de 80 participantes.
Además, durante el desarrollo de los juegos, se deberá organizar a los asistentes en grupos de hasta 10 personas y las interacciones se restringirán a los componentes de cada uno de estos equipos.
En este sentido, el colectivo Campamentos de Verano, integrado por más de 500 entidades del sector, decidió, ante la falta de especificaciones concretas del Gobierno respecto a un protocolo higiénico en este tipo de instalaciones y actividades, crear su propio plan sanitario. El documento que realizaron tiene como objetivo «garantizar la seguridad, proteger la salud y minimizar el riesgo de contagios en actividades de ocio educativo», destaca el texto.
«Los campamentos se realizan en lugares abiertos y controlados donde no accede ninguna persona ajena a la organización, lo que favorece nuestra labor de control», afirma una de las portavoces de esta iniciativa, Covadonga Berjón. Según precisó, el suyo es un sector «muy regulado, con un altísimo nivel de profesionalidad» y están «preparados para poner en marcha todas la medidas que resulten necesarias», para que los más pequeños puedan disfrutar.

 

Colegios abiertos

A pesar de que el presidente del Gobierno anunció a finales de abril que los colegios abrirían en la fase 2 de la desesclada para que pudieran ir los niños menores de seis años que no cuenten con presencia familiar en sus hogares, lo cierto es que esta medida fue posteriormente rechazada por la mayoría de las comunidades aunque sus dos progenitores trabajen.
Ahora y ante la inmeditez del verano, aún no esta claro si los centros escolares abrirán en período estival para que los padres puedan conciliar o si lo harán para atender a los niños en riesgo de exclusión social durante las vacaciones. En cualquier caso será una decisión de cada Administración regional, auque la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, aseguró hace unos días que  se apoyarán en los ayuntamientos y en los colegios para poner solución a los problemas de conciliación que están viviendo algunas familias, especialmente las monomarentales.

actividades municipales
Cada vez son más los municipios españoles que anuncian la apertura de sus instalaciones y centros civicos para los más pequeños a partir de la fase 3 con el objetivo de hacer más fácil la conciliación familiar, en previsión de que muchos progenitores deban trabajar o estén buscando empleo en el período en el que habitualmente disfrutaban de sus vacaciones.
Así, por ejemplo, el Ayuntamiento de Barcelona, siempre que las autoridades sanitarias lo autoricen, ha programado un plan extraordinario de eventos para niños. Lo mismo sucede con otras muchas ciudades, como Madrid, que trabaja en un plan b para los más peques, o las capitales de Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, o Comunidad Valenciana, entre otras.

 

Guarderías

Las jardines de infancia llevan entre dos y tres meses, dependiendo del territorio, sin poder prestar sus servicios y aunque el plan de desescalada les permite reabrir en la fase 2 -con hasta cinco alumnos por espacio, estrictas medidas en higiene, y priorizando a aquellas familias que no puedan teletrabajar o flexibilizar su horario laboral- la mayoría de ellas ha decidido no abrir sus puertas a falta de un protocolo bien detallado y adaptado a su sector.

 

Intercambios

La gran mayoría de familias y estudiantes que iban a participar en un programa de intercambio en el extranjero, de campo de trabajo o de curso internacional ha decidido cancelar el proyecto debido a la situación de emergencia que vive el país, ya sea el de origen, España, o el de destino, en muchos casos Estados aún con un alto grado de contagio, como sucede con EEUU, el Reino Unido o Francia. 
A pesar de que ya hay muchos países que han anunciado la apertura de sus fronteras, todavía son muchos los territorios que no permiten volar o entrar a nuestros nacionales en su jurisdicción.