Las 'Cajas-nido' seguirán dando mucho de sí en Navarra

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El proyecto se basa en el diseño y construcción de cajas-nido para aves y murciélagos, su colocación en la ciudad y su posterior seguimiento y análisis. Desde 2018, gracias a la colaboración entre las dos instituciones se han colocado 130 cajas nido.

Las 'Cajas-nido' seguirán sensibilizando a centros escolares - Foto: Europa Press

El Ayuntamiento de Pamplona y la Fundación Ilundáin-Haritz Berri han firmado un convenio para seguir trabajando en el proyecto 'Cajas nido', una iniciativa que aúna la mejora del medioambiente urbano con el apoyo a personas jóvenes en riesgo de exclusión y que, en los dos últimos años, ha llevado la sensibilización ambiental sobre aves urbanas de la ciudad a ocho centros escolares.

Ideado por la Fundación Ilundáin, financiado por Gobierno de Navarra y por Fundación Caja Navarra y Obra Social La Caixa, el proyecto se basa en el diseño y construcción de cajas-nido para aves y murciélagos, su colocación en la ciudad y su posterior seguimiento y análisis. Desde 2018, gracias a la colaboración entre las dos instituciones se han colocado 130 cajas nido.

En su lado más social el desarrollo del proyecto ha llevado por el momento a la contratación de siete jóvenes en situación de vulnerabilidad, cuatro chicos y tres chicas. Lo previsto es que, hasta abril de 2021, las contrataciones puedan llegar hasta a 12 jóvenes por un periodo de contratación mínimo de seis meses. Además, el proyecto incluye una vertiente científica: la realización de un estudio técnico del hábitat en Pamplona y de estudios específicos sobre diferentes especies, así como la asesoría técnica en lo relativo a las aves.

El convenio, que tiene carácter anual y será prorrogable hasta 2022, ha sido presentado en rueda de prensa por el concejal delegado de Proyectos Estratégicos, Movilidad y Sostenibilidad, Fermín Alonso, y el gerente de la Fundación Ilundáin, Patxi San Martín. El Consistorio contribuirá anualmente a la iniciativa con 12.000 euros y la Fundación se encargará de mantener activo el proyecto, crear y dinamizar un grupo de voluntariado local para llevarlo a cabo y de realizar actuaciones de sensibilización medioambiental, encaminadas a la sensibilización de la ciudadanía y la difusión del proyecto.

Durante este año se prevé continuar realizando talleres escolares, además de elaborar estudios y colocación de nidales de lechuza común (revisando campanarios y edificios singulares) y colocar cajas nido para dermápteros y páridos. Estas aves ayudarán a controlar la plaga de Cameraria que afecta a los castaños de indias y, para su implementación, está previsto que se forme a personal municipal del Servicio de Jardines mediante talleres adaptados a sus necesidades.

El concejal ha destacado que se trata de un proyecto "amplio y bonito" y que "supone una apuesta para devolver el equilibrio a nuestra ecosistema, permitiendo que especies de aves desplazadas por el ser humano puedan volver a su hábitat". "Se consigue favorecer la biodiversidad y el equilibrio natural de nuestra ciudad", ha dicho, para indicar que ayuda también al control de plagas.

Según ha resaltado, es una iniciativa que implica a jóvenes, lo que "es una de las grandes fortalezas del proyecto". "Es un proyecto asentado en nuestra ciudad y contribuye a una conciencia sostenible desde las edades más jóvenes", ha añadido.

San Martín, por su parte, ha comentado que este proyecto "forma parte de itinerario de programas que ofrecemos a personas jóvenes en situación de vulnerabilidad y para algunas de ellas es un colofón a su trayectoria dentro de Ilundáin". "Podemos hacer contratos para personas que pasan por la Fundación para la elaboración de las cajas", ha dicho.

Otro de los objetivos, ha resaltado, es la sostenibilidad ambiental. "En 2019 en todas las actividades con el proyecto participaron más de 1.800 personas en diferentes actividades y talleres", ha dicho, para explicar que otro objetivo es la "mejora de la biodiversidad". "Se están recuperando especies, que retornen a su entorno natural", ha expuesto.

LO QUE UNA CAJA-NIDO PUEDE DAR DE SÍ

El proyecto 'Cajas-nido' gira alrededor de estos elementos de refugio animal. Las diferentes especies de fauna requieren cajas-nido distintas y sus diseños son preparados y mejorados por biólogos especialistas. Con su instalación en espacios urbanos se busca devolver el equilibrio al ecosistema y generar un impulso que permita que regresen de nuevo a su hábitat especies de aves desplazadas por el ser humano como lechuzas, mochuelos, cernícalos, autillos, etc. Esa reversión, además, tiene la virtualidad de contribuir al control biológico de plagas, ya que favorece el establecimiento de especies de aves como herrerillos y carboneros que combaten de forma natural las plagas de Cameraria (castaño de indias), Cydalima (boj) y procesionaria (pinos y abetos), han explicado.

En dos años, a través de este proyecto se han colocado 130 cajas nido para páridos y autillos, especialmente para carbonero común, herrerillo común, petirrojo europeo y lavandera blanca, además de seis posaderos para cernícalo común.

Las cajas se han colocado en las inmediaciones de los centros escolares, además de en Taconera, Vuelta del Castillo, Miluze, Beloso, inmediaciones del Puente de la Magdalena e inmediaciones del Puente de Curtidores. Los índices de ocupación de las cajas han superado el 40%, lo que se mide por el hallazgo en su interior de nidos en construcción u ocupados, polluelos, huevos y excrementos. Los árboles más utilizados como soporte de estos refugios son de las especies álamo, arce, ciruelo chino, plátano de sombra, cerezo silvestre, tilo y pino carrasco.

INICIATIVA DE CARÁCTER SOCIAL Y SENSIBILIZADOR

Más allá de su vertiente de sostenibilidad, 'Cajas-nido' tiene un claro compromiso social como programa ya que la fabricación final de las cajas implica en su proceso a jóvenes en riesgo de exclusión a través del Centro de Inserción Sociolaboral de la Fundación Ilundáin, "favoreciendo la formación e inserción laboral de este colectivo e incrementando la Responsabilidad Social Corporativa".

La escuela de la Fundación es la única Escuela de Segunda Oportunidad en Navarra y ofrece un modelo educativo compuesto por un itinerario de programas y proyectos cuyo objeto es la formación, capacitación, orientación e inserción laboral para personas jóvenes que necesitan un proceso diferente al que les ofrece la enseñanza reglada, ha explicado San Martín.

Esta iniciativa tiene, además, una vertiente de sensibilización ambiental general. Entre las acciones vinculadas al proyecto y realizadas con la población general destacan talleres de construcción de cajas-nidos, talleres de anillamiento, grupos de voluntariado para el seguimiento de los refugios y sus niveles de ocupación, etc.

NIÑOS Y PÁJAROS: LA LABOR EN CENTROS ESCOLARES

En lo educativo, desde que comenzó el proyecto en el año 2018 han participado en el programa ocho centros escolares, implicando a 669 alumnos de 3 a 16 años de los centros Liceo Monjardín, C.P San Francisco, Biurdana BIH, C.P Doña Mayor, Colegio Claret Larraona, Colegio Esclavas del Sagrado Corazón, IES Biurdana y C.P San Jorge.

En este año 2020 a esos centros se sumarán otros cuatro: C.P Cardenal Ilundáin, IES Navarro Villoslada, Centro de Educación Especial Andrés Muñoz Garde y C.P Hegoalde, aunque el programa y su ritmo se deberá adaptar a la anómala situación del inicio de curso.

Los talleres realizados en los colegios, cuya organización se gestiona desde la Fundación, se trabajan en dos sesiones. En la inicial se explica a los menores la vida de las aves, formas de identificación, tipo de canto y problemas a los que se enfrentan, y también se montan y se decoran las cajas nido. Luego estos refugios se colocan en las cercanías y dentro del centro escolar, siempre de forma supervisada por expertos en la biología de aves y murciélagos. Posteriormente, en una segunda sesión, se revisan las cajas nido para ver su resultado. El proyecto también está preparado para ofrecer actividades para personas con diversidad funcional.