Siempre quedará la polémica...

Diego Izco
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El arbitraje de San Sebastián satisfizo el deseo de paranoicos y polemistas que vaticinaron: "Algo raro va a pasar porque al Real Madrid le están ayudando". El 0-0 del Barça ayudó 'algo' al liderato blanco...

Siempre quedará la polémica... - Foto: VINCENT WEST

El polemista dice «miren ahí» con el deseo que de ahí suceda algo. Algo que él ha previsto, algo que le dé la razón. Si no sucede, cuando el público se gire buscando su gesto serio, estilo «os lo dije», el polemista habrá desaparecido o guardará silencio. Pero si sucede habrá logrado algo casi mágico: amplificar el ruido y dar categoría de ley a sus predicciones y paranoias. Del sospechoso «visto lo visto, será difícil que el Madrid pierda puntos» que lanzó Piqué, el público interpretó favores arbitrales en blanco y miró hacia San Sebastián. Y sucedió: tres acciones muy dudosas que alimentan la polémica, eterna compañera de viaje en nuestra Liga: si alguien pensaba que el VAR iba a terminar con ella era un completo iluso. Si alguien pensaba que iba a intensificarla, tal vez se quedó corto. 


El gesto inmediato

Un árbitro comentaba hace tiempo que hay que tomarse un segundo para pensar. Parece poco tiempo, pero un segundo después de algo suceden cosas que te dan muchas pistas:el gesto inmediato de los protagonistas. El culpable a veces se delata, por ejemplo. En Donosti, Vinícius grita antes de caer, Courtois no reclama (o sea, no aprecia molestia en la posición de Merino) y Benzema festeja después señalándose el antebrazo desnudo. Exceptuando este último gesto (no inmediato), en los otros dos casos tal vez habría bastado con esperar un segundo antes de tomar la decisión. ¿Es penalti? Hay decenas de contactos mucho más fuertes en cada córner... pero si se pita, no hay vuelta atrás. ¿Es fuera de juego? No. Lo ‘dijo’ (sin decirlo) Courtois.  

 
A cero

A todo esto, la principal responsable de que el Real Madrid alcanzase el liderato no fue la polémica, sino el empate del Barça en Sevilla. Un 0-0 nunca puede ser previsible si Messi está sobre el campo, pero había demasiados condicionantes: tensión, miedo a perder, un bloque sólido y competitivo enfrente... y ese caos ofensivo azulgrana, donde el recién llegado (Braithwaite) juega el partido clave y el fichaje estrella (Griezmann) arranca en el banco.