Estas son las propuestas para el futuro del Segundo Ensanche

Navarra Televisión
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Baja Navarra como corredor sostenible, nuevos equipamientos o la rehabilitación de viviendas, entre las propuestas para el futuro del Segundo Ensanche.

Estas son las propuestas para el futuro del Segundo Ensanche - Foto: Google Maps

Convertir la avenida de la Baja Navarra en un corredor sostenible, impulsar la conservación y rehabilitación de viviendas o la dotación de nuevos equipamientos son algunas de las propuestas de trabajo para el futuro del Segundo Ensanche de Pamplona.

Este próximo miércoles la Gerencia de Urbanismo conocerá en detalle el documento ‘Diagnóstico, anteproyecto y alternativas del PEAU del Segundo Ensanche’, que recoge propuestas para posibles desarrollos urbanísticos en ese barrio.

El futuro PEAU del Segundo Ensanche, según indica el Ayuntamiento, busca regular las actuaciones de rehabilitación edificatoria, de dotaciones y de reforma o renovación de la urbanización en el barrio, así como prever actuaciones de nueva urbanización en caso necesario. Su redacción se adjudicó a Andrés y Masía SLP por 211.750 euros (IVA incluido).

Tras esta fase, será necesaria la redacción del documento tramitable del citado plan para su aprobación inicial y, después llegarán las alegaciones y el PEAU definitivo, para que, concluido el período de información pública, se elabore el correspondiente informe, bajo las indicaciones que realice la Gerencia de Urbanismo.

Las propuestas que se plantean se dividen en cuatro grupos interrelacionados entre sí, según se dirigen a la conservación y adecuación del parque edificado, a la revitalización del espacio público y su recuperación como espacio de relación, incorporación de la movilidad sostenible y el paisaje como elementos estructurantes y caracterizadores.

Se recogen medidas de control para evitar la terciarización paulatina de los edificios para mantener el uso residencial como uso principal, complementándolo con los usos terciarios.

El PEAU describe dos manzanas en el barrio en las que se contempla la remisión a una ordenación alternativa. Se trata de la manzana de la antigua estación de autobuses, con uso dotacional, y la manzana delimitada por las calles Olite, Gorriti, Aralar, Castillo de Maya y plaza Blanca de Navarra (manzana 276).

En cuanto a equipamientos y espacios libres, se busca la revitalización dy así se incorporan equipamientos previstos en las modificaciones urbanísticas aprobadas o en tramitación, como los expedientes de Maristas y Salesianos.

Se identifican diferentes áreas definidas como ‘de oportunidad’, por su gran potencialidad, como la antigua estación de autobuses, la plaza de la Libertad, la manzana 276 junto a la plaza Blanca de Navarra, el marcado del Ensanche o las Misioneras en Juan Pablo II.

Se apuesta por una transformación integral y un nuevo tratamiento en rotondas o plazas como Merindades, Blanca de Navarra o Príncipe de Viana, con propuestas para esta última que permitirían el paso central de autobuses.

Estas actuaciones irían complementadas con la ampliación de zonas peatonales o de preferencia peatonal, y con nuevos espacios de encuentro generados en espacios residuales de calles y además se prevén actuaciones significativas en grandes espacios como la plaza de la Libertad, el antiguo colegio Maristas, las Misioneras o los espacios verdes y plazas de la calle Monjardín.

En materia de movilidad se plantean cuestiones como el desarrollo de un corredor sostenible en la avenida de la Baja Navarra, que modificará sus 30 metros de anchura para introducir una doble vía ciclista segregada e incluso la creación de uno de los ejes de la Red Troncal de Transportes, con una plataforma reservada al transporte público en lo que ahora es la mediana que separa los carriles.

Delimitar zonas centrales de la ciudad con acceso restringido a los vehículos más emisores y contaminantes o garantizar un Segundo Ensanche accesible son otras de las cuestiones planteadas.

El Segundo Ensanche se caracteriza por una población envejecida y con escasa capacidad reproductiva. Un 23% de las personas que viven en el barrio tiene más de 65 años y un 63,6% tiene la consideración de inactiva, ya que a esas personas mayores se une una fuerte presencia de menores de 15 años en la zona.

La actividad productiva está articulada por una red de más de 5.200 centros de trabajo, una parte importante ubicada en oficinas establecidas en edificios residenciales y otra también significativa en locales a pie de calle.

El parque residencial de viviendas se estima en unas 11.855, de las que un 8 % no están utilizadas. La oferta residencial es amplia y diversificada, con entre 80 y 450 metros cuadrados, pisos o viviendas unifamiliares, y con precios que pueden alcanzar hasta los 4.500 euros el metro cuadrado.

En cuanto al alquiler, existe una fuerte diversidad con viviendas entre 55 y 220 m2, con una renta media de 119,5 euros el metro cuadrado. El tamaño medio de los locales es el 183 m2 , con un precio medio de 1.900 euros por metro cuadrado.