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Agencias-SPC
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El Gobierno trabaja a marchas forzadas para alcanzar un acuerdo con PNV y Cs que le permita sacar adelante una sexta prórroga del estado de alarma que hoy podría anunciar Pedro Sánchez

El presidente decepcionó a ‘jeltzales’ y liberales hace una semana cuando llegó a un pacto secreto con EH Bildu para asegurarse su abstención. - Foto: Chema Moya

Suspense y silencio. Eso es lo que se siente en La Moncloa cuando se pregunta por los pasillos si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciará hoy si solicitará el próximo miércoles una sexta y última prórroga del estado de alarma. De hacerlo, querrá decir sin duda que tiene atados los apoyos, ya que la calculadora del poder echa humo.  
«Hemos mantenido conversaciones, reuniones, intercambio de pareceres con los diferentes grupos políticos» para analizar esa cuestión, sobre la que la decisión final se adoptará en función de la evolución epidemiológica de la pandemia, sostuvo la portavoz del Ejecutivo central, María Jesús Montero, en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.
En caso de que se acuerde solicitar una nueva prórroga, se comunicará por los medios normales, añadió, en alusión a las habituales comparecencias de los fines de semana de Sánchez.
Eso sí, la socialista dejó claro que el Gobierno solicitará, si lo considera necesario, mantener el que considera el «único instrumento» que se ha mostrado eficaz para luchar contra esta pandemia, el estado de alarma.
«La salud está por encima de cualquier otra cuestión», sostuvo la dirigente socialista, licenciada en Medicina, antes de precisar que aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto.
De solicitarse una nueva prórroga, sería la sexta desde que se declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo. La que actualmente está en curso vence el próximo domingo 7 de junio. 
Las cuentas son tozudas. 120 votos del PSOE, 35 de Unidas Podemos... Y a buscar. Entre los socios de investidura y entre los que no lo fueron. Más País, la formación liderada por Íñigo Errejón, parece que le ha dado un cheque en blanco con sus tres diputados.  
El aliado más fiel, el PNV, capaz, como se ha jactado más de una vez, de poner y quitar Gobiernos, le va a hacer pagar a los socialistas la traición del acuerdo secreto con EH Bildu para derogar la reforma laboral mientras daban el sí a Sánchez en la Cámara Baja hace algo más de una semana. Por de pronto, la negociadora del PSOE en aquella ocasión, Adriana Lastra, ha sido apartada de las actuales. Todo un gesto hacia Sabin Etxea.  
Parece que el acuerdo está más que encarrilado porque, como suele pasar en estos casos, los jeltzales han hecho públicas sus reivindicaciones. Así, el portavoz del PNV en la Cámara Baja, Aitor Esteban, afirmó que su partido pide que se flexibilice la fase 3 de desescalada y se deje en manos de las comunidades autónomas «las decisiones que se pudieran tomar en torno a ella». Además, confió en que el texto que el Ejecutivo pueda presentar sobre una nueva ampliación del estado de alarma «sea previamente pactado y discutido y hablado» con la formación nacionalista.
Asimismo, Esteban señaló que el pasado jueves recibió una llamada del PSOE para empezar a hablar. «Fueron generalidades. Habrá que explorar en el trabajo que se pueda hacer hoy y en los próximos días». Esta frase implica que quizás Sánchez no diga hoy y sí mañana si solicita la prórroga. 
Mientras, en Ciudadanos, su líder interino, Edmundo Bal, lleva las riendas del partido y solo se sabe que ha tenido varias conversaciones con Sánchez y la vicepresidenta económica Nadia Calviño. Por ahí irán los tiros de las exigencias naranjas.