El coche de segunda mano pierde atractivo

C.C. (SPC)
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La fiebre por los vehículos de ocasión sufre un importante retroceso por su alto precio, que toca techo después de dispararse un 40% en los últimos años, el mayor coste de mantenimiento y las trabas que sortean al pasar la ITV

Las ventas de turismos de ocasión han vivido su mejor momento histórico en España en los últimos ejercicios. - Foto: EFE

El mercado del automóvil atraviesa una época de cambios sin precedentes ante una normativa muy exigente con el medio ambiente, la reducción de la huella de carbono y, sobre todo, por la llegada de los modelos eléctricos que marcan las últimas preferencias de los conductores. 

En este contexto, la fiebre por el coche de segunda mano está sufriendo un importante retroceso por su alto precio, tanto en los concesionarios como en las ventas entre particulares, después de haberse disparado un 40% en los últimos años ante una falta de oferta de turismos nuevos, llegando a tarifas muy similares a los modelos a estrenar y ante la gran incertidumbre creada en torno a los motores de combustión e híbridos cuya comercialización estará prohibida en la Unión Europea a partir de 2035.

Otros fenómenos que revolucionaron la demanda de los turismos de ocasión fueron la crisis de los semiconductores, que frenó la producción de vehículos nuevos, y las pocas unidades que llegaban estaban muy solicitadas, así como los plazos de espera que se multiplicaron dejando a las marcas sin stock y obligando a los concesionarios a mantener sus ventas con modelos usados.

El cliente particular que demandaba un automóvil usado se convirtió en un factor estratégico que mantuvo el sector en los últimos años. La gran mayoría de las marcas se vieron obligadas a centrarse en él ante el poco margen de maniobra que tenían con las ventas a empresas, el renting o, incluso, las alquiladoras que, ante la falta de vehículos nuevos, se vieron en la necesidad de mantener sus flotas en lugar de derivarlas al mercado de ocasión. 

Ante esta realidad, el coche usado gozó de un fuerte protagonismo, dejó de ser visto con cierto desprecio para convertirse en el gran negocio de los concesionarios que aprovecharon esta coyuntura para profesionalizar sus ventas en mayor medida, mejorando las garantías, el servicio postventa y, especialmente, las tarifas de mantenimiento para evitar que sus clientes fueran a talleres de la competencia para realizar sus reparaciones, cambios de aceite o la pre ITV.

Los economistas sostienen que la venta de coches de ocasión deja mayores márgenes a los concesionarios que los vehículos nuevos. De hecho, manifiestan que hay estudios que revelan que en los nueve primeros meses de 2023 el coche usado aportó un 19% de los ingresos y un 15% del resultado de explotación e, incluso, que los recambios les aportan uno de cada 10 euros y tres de sus ganancias.

Entre las razones que están haciendo retroceder el sector de segunda mano a día de hoy está el alto coste que los compradores tienen que asumir con este tipo de vehículos que requieren de un mayor mantenimiento, un consumo más alto y las dificultades que tienen que sortear al pasar la ITV, donde bien por los humos contaminantes, fallos de frenos, luces u otras causas son desviados al taller con costes elevados. 

Asimismo, los modelos eléctricos que llegan de China con costes más asumibles han provocado que, por ejemplo, marcas como Tesla, Volkswagen o Renault rebajen en miles de euros sus tarifas y favorezcan la elección de turismos a estrenar. 

Incertidumbre

El futuro de la industria del automóvil en España es aún muy incierto como en el resto del planeta. Quedan muchas incógnitas por despejar en un mercado complicado, pero que no puede flaquear puesto que actualmente representa el 10% del PIB y el 18% de las exportaciones. Además, registra casi dos millones de puestos de trabajo directos a lo largo de toda la geografía nacional.

En definitiva, se trata de una actividad que está buscando volver a la normalidad con unas ventas en España de casi un millón de vehículos nuevos al año en el que el mercado de ocasión tenga su hueco, puesto que cubre unas necesidades muy importantes, pero no el mayor protagonismo del negocio.